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Barcelona, 1939

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Eduardo, con nueve años, es el mayor de los tres, porque también estaba su hermana Marta, de cuatro, pero ella dormía todavía en el cuarto de la madre, en un colchón muy pequeño, junto a la cama. Pedro tiene seis, pero como es chico, siempre anda bajo el cuidado del hermano mayor. Cada mañana, los dos hacen todos los recados que mamá dispone: lavarse la cara y arreglar el cuarto, girar el calzón si se ha ensuciado, vestirse el pantalón corto con un tirante cruzado sobre la camisa raída o en la chaquetilla de calle, poner la leche en el jarro grande de la alacena. Pedro era el primero en bajar a la calle, doblaba a la derecha y corría empiedres arriba para llegar antes y así guardar la cola del suministro. Él ocupaba su turno en la fila, aunque a veces lo apartaban de un manotazo. Volvía a colocarse unos puestos más atrás y comprimía los puños por detrás de la espalda con toda la rabia contenida en el apretar de dientes. Una y otra vez volvía su cabeza para ver si su hermano,

La presentación

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JORGE GAMERO, LAS TRES CARAS DE LA MONEDA Editorial Gramática Parda Colección Gramática Narrativa El grupo de escritores de El Laberinto de Ariadna con sede en la quinta planta de l'Ateneu Barcelonès, acoge la presentación del libro a cargo de su coordinadora, María de Luis, de la profesora y escritora Herminia Meoro y del propio autor, Jorge Gamero . Viernes, 31 de octubre 2014, a las 18 horas. ____________________ Hace unos días, el escritor Jordi Gamero pensó en mí para que le acompañara en el acto de presentación en Barcelona de su libro de relatos, Las tres caras de la moneda. En Madrid la presentación corrió a cargo del maestro Luis Landero y en Cornellá, de mi amigo y también escritor, Eugenio Asensio. Ante tal responsabilidad, le pedí un par de días para pensar la respuesta, pero no he logrado todavía ser muy hábil en el arte de decir que no, y menos a un amigo que confía ciegamente en mí, y menos si esa presentación tiene lugar en l´ Ateneu y menos a

Un cuento de Onetti

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« EL ÁLBUM » UN CUENTO DE  ONETTI En los cuentos de Onetti los personajes suelen sentirse tristes, desencantados. La voz narrativa nos detalla sus emociones, sus deseos, sus pausas reflexivas y sin embargo, nos oculta deliberadamente las causas que han provocado ese estado de ánimo. Y es el sentir de los personajes lo que va a determinar el devenir de la trama. En « El álbum » (1953) es el narrador protagonista quien ejerce de administrador del relato y demora conscientemente el desarrollo de la trama. Un domingo “húmedo y caluroso, en el principio del invierno”, aparece una mujer. El joven relator nos la presenta desde su posición inmóvil, apoyado en la puerta del diario. La ve de pronto y en movimiento de cámara, describe su avance hacia él. « Ella venía del puerto o de la ciudad con la valija liviana de avión, envuelta en un abrigo de pieles que debía sofocarla, paso a paso contra las paredes brillosas, contra el cielo acuoso y amarillento, un poco rígida, d

Unas palabras eufónicas y sugerentes

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×         Abarquillado ×         Abismal ×         Ablusado ×         Acuoso/a ×         Almiar ×         Ambarinos ×         Amniótico  ×         Argonauta ×         Atelier ×         Barbirrubio ×         Balandro ×         Benjui ×         Cárabo ×         Cartesiana/o (azafata, agente) ×         Cascadas horizontales ×         Cincelar ×         Corbeta ×         Consciente (escritura) ×         Contumaz ×         Creciente (silueta) ×         Despeluchado ×         Elástica (piel) ×         Emboscado ×         Engañosa (doblez, docilidad) ×         Ensordecedor (ruido) ×         Ensortijar ×         Escrutadores (ojos) ×         Especulares (relaciones) ×         Evanescente ×         Falaz ×         Hacinadas (sombras) ×         Hipérbole ×         Húsar ×         Indolencia ×         Indómito ×         Insomne ×         Laberinto de los bucaneros (topónimo Australia) ×         Lapislázuli ×         Libélula ×         Límpida (noche) ×         Lisonjero ×         M

Leyendo a David Foster Wallace

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Apuntes sobre una lectura de DFW El texto objeto del comentario pertenece al libro Hablemos de langostas, del escritor David Foster Wallace (1962-2008). Se trata de una recopilación de artículos escritos entre 1998 y 2005, publicados en distintos medios de comunicación con lo que ello supone de diversificación de enfoques y temas. El título del artículo es muy sugerente:  “Algunos comentarios sobre lo gracioso que es Kafka, de los cuales probablemente no he quitado bastante” (1999) Se inicia con una justificación para la elaboración del texto en la que incluye un recurso de los clásicos como es la falsa modestia: «un tema para el que estoy extremadamente poco cualificado». La excusa en sí es volver sobre la lectura de un relato de Kafka que le entusiasma pero que ya no puede leer a sus alumnos por su incapacidad de transmitirles lo gracioso del texto. La transcripción del relato de Kafka, «Una pequeña fábula» sirve de punto de partida y de excusa a su vez para que

La muerte del padre

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La muerte del padre Karl Ove Knausg å rd Barcelona, 2013 Anagrama Editorial Colección Panorama de Narrativas, 814                                                                  Apuntes sobre una lectura Se trata de la primera de las seis novelas que conforman Mi lucha , una empresa literaria donde cada una de ellas puede ser leída o bien individualmente, o bien como parte de un proyecto muy ambicioso. Y es que Karl Ove Knausgård se embarca en una obra de exploración personal de su pasado que se traduce en un resultado universal de emociones comunes. La muerte del padre se extiende a lo largo de 499 páginas y aparece estructurada  en dos partes sin titular: la primera abarca desde la página 7 a la 214 y la segunda, desde la 215 hasta la 499. En la primera parte narra la infancia y adolescencia del yo autor-protagonista y se cierra con la escena en que un Karl Ove adolescente ve por vez primera muy afectado a su padre por la muerte de una amiga de su círculo

Bibliomancia

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  Seguí a mi amigo Pablo por todas partes durante aquella semana, desde el episodio en la librería donde le noté como raro, cambiado. Recuerdo que justo tres días antes de los hechos, pasamos la tarde recorriendo la ciudad en busca de algunos libros que necesitaba para su artículo.  Bajamos por la calle Balmes y entramos en la librería Alibri. Allí buscamos un libro del sociólogo Díaz-Salazar, experto en estos temas. Pablo siempre rastrea los libros sin ayuda. Nos gusta así. Él tampoco acude a los dependientes hasta el último momento, cuando no te queda otro remedio, tan solo si llegas al último estante y no has encontrado al autor que buscabas. Antes de salir, creo que hojeé un libro del escritor mexicano Juan Villoro. Recuerdo que Pablo se rascó nerviosamente la cabeza y cayó en la cuenta de que en esta librería, los libros de Villoro aparecen ordenados junto a los de Vila-Matas, por una mera cuestión alfabética. Eso fue como una revelación, o mejor dicho, bibliomancia en est