viernes, 22 de marzo de 2019

Patricio Pron. Mañana tendremos otros nombres.


Entrega Premio Alfaguara de novela 2019
Patricio Pron, Mañana tendremos otras nombres
Casa América. Madrid.
21 de marzo




El anfiteatro de Casa América está engalanado para la entrega del XXII Premio Alfaguara de Novela, con presencia de medios, cámaras, y sospecho que deben de estar sentados por aquí otros rostros conocidos de editores, escritores y gentes del mundo editorial. Veo pasar a Karina Sainz Borgo, la autora de la exitosa La hija de la española. Entra Juan José Millás, baja la escalera con cuidado, lo veo algo más delgado. Detrás de él sale Patricio Pron, con su menuda silueta, muy delgado, y con peinado nuevo pero que mantiene el tupé engominado y una gran nariz pegada a las gafas de pasta. que le dan un aire de meme. Tras recibir el premio de manos de Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara, (quien nos avanza una buena noticia, que el jurado del próximo Premio Alfaguara 2020 será el escritor Juan Villoro.) Patricio Pron cierra sus palabras de agradecimiento por el premio con una referencia a su nuevo corte de pelo y al peluquero: “Donald Trump desciende del helicóptero, así se llama este cabello que llevo”, bromea. 


Pero es el presidente del jurado que otorgó este premio, Juan José Millás, quien abre la presentación haciendo una breve introducción a la novela: “Es un mapeo sentimental de una sociedad neurótica, una nueva forma de entender el amor.” El propio Pron apunta que: “Estamos en el primer momento histórico en el que se puede borrar a una persona de tu vida con el simple gesto de un dedo”, en referencia a las aplicaciones para ligar. Señala Millás que la novela es la historia de una relación sentimental entre dos personas anónimas, de las que no conocemos su nombre, Él y Ella, que muestran las constelaciones particulares de cada uno y que arranca de un suceso peculiar: un pájaro se cuela por una ventana, revolotea, se golpea y muere. Este es el suceso que dispara todo, dispara la separación. Utiliza Millás la imagen de las bolas de billar para hablar de la táctica y el puro azar con el que se mueven los personajes. Hay unas líneas trazadas bajo la trama. “Los protagonistas tienen algo de replicantes de Blade Runner, saben muy poco de sí mismos, pero todavía no han perdido la consciencia de quiénes son e intentan explicarse el mundo. Y eso nos pasa a nosotros”. Ellos no saben mucho de sí mismos, sus vidas parecen dominadas por un ser superior, están determinadas por algo que no acabamos de comprender. Intentan explicarse y explicar el mundo. Y el escritor apunta una de las referencias de esta novela, dice que le recuerda al personaje de Camus de La caída, que no sabe muy bien qué hace ahí.

Siempre es un lujo escuchar a Juan José Millás hablar de literatura, porque él siempre tiene una explicación del mundo. Y hoy nos ha dado la receta para una buena novela: debe contener dos elementos: peripecia narrativa y aparato reflexivo, que puede ser explícito o no. Sin la reflexión, nos quedamos en el puro entretenimiento. Afirma que en Mañana tendremos otros nombres, ambas están muy bien entrelazadas. Millás habla de lo que él califica de “textura de página”, una metáfora que le sirvió para captar la calidad del texto. “Hay una cosa que llamamos la textura de página, que es como cuando un experto en tejidos toca uno y sabe si es bueno. La textura de página de esta novela no era buena, era sorprendente”.
Patricio Pron habla del germen de la historia, que lo encontró en el metro de Madrid, al darse cuenta de que las personas que tenía a su alrededor estaban jugando con aplicaciones para encontrar posibles parejas. “Nunca fue tan fácil conocer a personas y conocerlas de manera íntima, pero nunca antes las personas se han sentido más solas”, afirma Pron. La novela es un retrato de la soledad y de lo que supone la necesidad del otro. Aborda las reglas del amor, pero aborda otros asuntos; así, reflexiona sobre la comunidad, sobre las nuevas modas de seducción, sobre la precariedad laboral, sobre la incertidumbre, sobre el vivir en una especie de provisionalidad. Añade Patricio Pron que se nos exige reformular nuestro proyecto de vida una y otra vez. “Mis personajes se otorgan la licencia de pensar sobre estas cuestiones: sobre quiénes son y quiénes querrían ser. Las claves de antes no les funcionan demasiado bien. Y al final, cada uno encuentra en el otro algo que no sabía que estaba ahí. 
Se trata del descubrimiento del otro." 

lunes, 18 de marzo de 2019

Escribir una novela es construir un mundo



"Escribir una novela es construir un mundo"
Martín Caparrós, autor de La Historia
Anagrama, 2017



Reflexión sobre la construcción de una obra total, sobre la ambición de escribir una novela-mundo, a partir de la obra del autor La Historia, publicada en 1999, con más de 1000 páginas que funcionan como la novela total. El objetivo es la discusión sobre los mecanismos y herramientas del proceso de creación literaria. Martín Caparrós abre la charla afirmando que La historia es un disparate que le llevó diez años escribirla.
"Cuando se publicó La historia yo ya había publicado ocho o diez libros. Pero fue con esa novela con la que terminé de encontrar el ¿estilo? que todavía, de algún modo, me persigue. Aún sigo creyendo que es mi mejor libro, el que más respeto, el que más me importa haber escrito. Y que también, probablemente, sea el que más me hizo disfrutar: después de todo, uno no inventa un mundo todos los días, ¿no? "
El autor confiesa que a pesar de todo, no ha sido una obra leída. Siempre que puede repite que nadie ha leído su obra más importante. Y como justificación alude a la pereza de las 1000 páginas y sus extensas notas al pie, que , en algunos casos son novelas autónomas o una obra de teatro al estilo del siglo de Oro completa. 
   La historia es el relato de la civilización prehispánica de la Ciudad y las Tierras, que prosperó supuestamente en los valles Calchaquíes, en el noroeste de Argentina. El narrador, Óscar, asiste a la muerte de su padre y va a heredar la potestad de decidir qué forma del tiempo regirá en su reinado. Muchas culturas tuvieron otras formas de medir el tiempo en la Antigüedad, ya sea la lineal y sucesiva, como lo es la nuestra; o una forma cíclica, circular, con el eje del eterno retorno (de los días, las estaciones, las estrellas,...)
 El relato central de La Historia ha tenido que atravesar varias capas de traducción y de erudición. El lector asiste al proceso histórico que marcó a la civilización de la Ciudad y las Tierras, la conquista del más allá, de la vida larga, que solo poseían los Padres, y que tras una revuelta, pudo llegar a ser patrimonio de todo el pueblo. En las cuatro secciones de “notas”, muy extensas, la trama central se amplifica desmesuradamente con información erudita sobre tradiciones, jurisprudencia, sociología, tecnología, gastronomía, rituales, ciencia, literatura. Así, La Historia es un libro de libros para contar un mundo. 
“En una entrevista, Adolfo Bioy Casares me habló de un libro de Menéndez Pelayo cuyas notas eran novelas enteras -explica-y a partir de ahí creé esas notas que no son novelas pero sí fragmentos enteros de todo tipo, desde un manual de cómo morirse, poemas épicos, libros de viajes, canciones, relatos de guerra, refraneros, novelistas policiacos y recetas de cocina”
En el origen de todo está Borges, desde la idea general a las citaciones falsas. “En un encuentro me preguntaron: ¿cuál es el libro que habría querido leer? Y aunque al principio me pareció una pregunta extraña luego acabé pensando que sería precisamente este, el que acabé por escribir, la enciclopedia de Borges”, explica el escritor. 
   Se abre el turno de las intervenciones del público y es preguntado por el proceso creativo de la novela. Martín Caparrós nos habla de una fase extensa de documentación sobre todos los temas que, en un tiempo anterior a los ordenadores, guardaba en un archivo de carpetas amarillas: historia, tecnología, ciencia….Se trata entonces de leer, documentarse para entrar en el clima de lo que vamos a escribir. Pero señala que lo más importante es conseguir el TONO, la prosa. El libro está escrito en un español que no pertenece a nadie y es común a todo el mundo. Se confiesa un buen imitador de voces literarias. Y cuando la encontró, tuvo que reescribir todo lo que llevaba escrito. Importa la tensión del texto mismo, el ritmo...
   La charla deriva en una serie de reflexiones sobre la escritura, la literatura y el sentido de escribir algo como esta novela “desmesurada”. Caparrós nos deja unos cuantos titulares: “Escribir tiene sentido cuando con un pie se empuja algún límite; no hablo de romper los límites, pero sí de empujarlos. Hay que buscar formas de despilfarro, explorar caminos”.
La idea del lector es una máscara que uno le pone a sus propias incapacidades, a sus propios miedos. Hay que escribir contra uno mismo, pelearte contigo mismo y forzarlo hasta puertos que, a priori, pensabas que no ibas a llegar.”
   Aparece la alusión a la diferencia entre escribir ficción y no ficción.
“Lo que yo hago es escribir; cuando el referente es más real hablamos de periodismo y cuando lo es menos lo denominamos novela”. La no ficción, apunta, se puede solventar con trabajo fuera del escritorio. La ficción, en cambio, es puro trabajo, requiere concentración máxima en el escritorio del ordenador. 
   Y sobre el tema de la importancia de la estructura y la planificación, Martín Caparrós señala que, para él, sí importan mucho las estructuras de los libros, que se vayan entrelazando bien las tramas. Hay que tener muy presente la imbricación de las distintas partes de un texto. Recuerda un deslumbramiento cuando en su juventud leyó Conversaciones en la catedral, de Vargas Llosa, le impactó la estructura cruzada de tiempos que se intrincan.



domingo, 10 de marzo de 2019

"Yo soy Gabo. Gabito es mi hijo". La flor amarilla del prestidigitador.



Casa de América. Madrid 
Presentación del libro homenaje a Gabriel García Márquez:
La flor amarilla del prestidigitador
de Gustavo Tatis Guerra
Navona People


La Casa de América, en Madrid, fue el lugar elegido para la presentación del libro La flor amarilla del prestidigitador, del escritor y periodista colombiano Gustavo Tatis Guerra, quien tuvo la suerte de “departir”, de tratar con la familia de Gabriel García Márquez en Cartagena de Indias. 
"Siento gran admiración por él por la cercanía que tuvimos, con él y con su familia, por el hecho de que ambos nacimos en la misma región caribe y la cercanía de mis abuelos con sus padres".
La primera vez que llegó hasta él fue en 1980 cuando oyó el nombre de su abuela, Escolástica Flores, viuda de guerra, en boca del padre del escritor. Entonces él se presentó como su nieto y ahí empezó todo. El padre de García Márquez se presentó: “Yo soy Gabo. Gabito es mi hijo”. Otras ocasiones de encuentro con el escritor tuvieron lugar en 1982, cuando le llegó el Premio Nobel, y en 1992, cuando se citó con él en casa de la madre para hacerle una entrevista. Las dos fechas, casualmente, en jueves santo. García Márquez lo citó en casa de su madre, donde había mucho ruido y ajetreo, así que el encuentro tuvo lugar en la cocina, sin grabadora. La conversación duró casi cuatro horas y cuando Tatis llegó a su casa, la transcribió entera. Una vez publicada, García Márquez lo llamó y le dijo: “Te quedó bien”
Uno de los titulares que dio el escritor fue: “Yo no he salido todavía de mi infancia.”.
En la presentación del libro están sentados junto al autor, el prologuista y biógrafo de Gabo, Dasso Saldívar y el periodista y escritor, Juan Cruz. Este último interviene para corroborar que todo lo que ha contado Tatis del escritor colombiano es verdad. Apunta que cuando fue a Aracataca encontró todas las pruebas. Ahí estaban todos los rincones de sus libros, todos los escenarios. Cruz afirma que las cosas en literatura son verdad si parecen verdad. No hay nada en Gabo que no parezca verdad. Y cita unas palabras de García Márquez: “Todo lo que escribí es realidad. Lo que hago es transmutar poéticamente la realidad.” 
La realidad que él puso en Macondo existe en muchas partes. En este sentido Tatis subraya: “Era descifrador de sus realidades. Toda su obra es una metáfora de la familia, un homenaje a sus abuelos y a sus padres. Todo lo que va tocando lo convierte en oro de sus fabulaciones. Vecinos, familiares, conocidos, son convertidos todos en personajes.” Pero el autor de Cien años de soledad no era un embustero en el sentido tradicional. Construía unas verdades. Sus personajes eran derivaciones de personas que se han relacionado con él. “Toda su familia es parte de los Buendía. Úrsula Iguarán se parece mucho a su propia madre y la historia de los amores contrariados entre su padre y su madre están en El amor en los tiempos del cólera. La infancia de Gabriel García Márquez está llena de muertos (guerra, masacres,..) Él mismo es personaje en las últimas ochenta páginas de Cien años de soledad. Él intuía que iba a perder la memoria y acertó el orden en el que morirían sus amigos, porque en la novela, que le llevó veinte años, los personajes que los representan mueren en el mismo orden que en la realidad, como Álvaro Cepeda Samudio, Germán Vargas, Alfonso Fuenmayor o 'el sabio catalán' inspirado en el escritor Ramón Vinyes. 
Todo en Gabriel García Márquez tiene la resonancia de algo de lo que él fue testigo en su niñez. Nunca salió de la infancia.
Más información sobre el estilo de Gabriel García Márquez, o sobre la escena de Remedios, la Bella en La magia de lo cotidiano

jueves, 7 de marzo de 2019

Una lengua llena de melodías



Instituto Cervantes
4 de marzo 2019
Presentación del libro:


Más de 555 millones podemos leer este libro sin traducción

La fuerza del español y cómo defenderla


Edición a cargo de José María Merino y Álex Grijelmo.

Participan en la mesa redonda, además de los coordinadores de la edición, el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado y la directora de Taurus, Pilar Reyes.

La cifra impresiona, y más cuando explican que ha aumentado durante el proceso de edición y ha llegado a los 577 millones de hablantes de español. Pilar Reyes abre la presentación agradeciendo al Instituto Cervantes la acogida de este acto y lo define como cómplice divulgador de la cultura y la lengua por todo el mundo. En 21 países es lengua oficial, su historia abarca ocho siglos y la cifra de hablantes nativos va creciendo a ritmo acelerado. Presenta el libro como una recopilación ensayos de diferentes expertos que orbitan alrededor de la diversidad del español. Apunta que cada texto tiene la personalidad de su autor, que no hay una tendencia a estandarizar, sino todo lo contrario, hace gala de riqueza y diversidad.
Santiago Muñoz Machado, director de la RAE desd el mes de enero, presenta el libro como un conjunto de ensayos sobre el español, ordenado de un modo sistemático. Arranca con un estudio de Inés Ordoñez sobre el nacimiento del idioma español, el cual queda normativizado con la aparición de la RAE en 1713. Hace un recorrido por la historia de la lengua y se detiene en 1861, año en que se abrió la posibilidad de nombrar académicos americanos. 

Según José María Merino, el libro es una reflexión, no desde la autocomplacencia sino desde la razón y la lógica. Una reflexión sobre el idioma que intenta plantear su variedad y sus matices. Apunta que España ya no es la capital del español. Está en América y pone el ejemplo de que en el año 2060, Estados Unidos será el segundo país hispanohablante después de México. Hay 23 academias asociadas de la lengua española. Señala Merino que mientras las estructuras gramaticales se mantienen, estamos ante una lengua inabarcable desde el punto de vista léxico. “Es una lengua llena de melodías”, afirma, “No tiene solo una música y esto es enriquecedor”. La variedad léxica es, sin duda, un patrimonio de la lengua común. “Es un libro para tomar conciencia de la grandeza del español, de su diversidad, de su historia”, concluye Merino.

Por su parte, Álex Grijelmo realiza una somera descripción de los distintos ensayos y estudios que aparecen en el libro, desde diferentes perspectivas: la estadística, el derecho, la economía, la poesía, la traducción, la historia, la publicidad, el mundo rural…, materias de los especialistas que aportan aspectos como la dispersión y variedad del español, su valor económico y sus previsiones de crecimiento, el feminismo o la irrupción muchas veces innecesaria del inglés. Grijelmo reflexiona además sobre el papel de la RAE, institución muchas veces cuestionada desde algunos sectores sociales. Apunta que “A veces se piensa que la Academia es una especie de parlamento que legisla sobre el español, pero es erróneo. No legisla, recoge los usos y los codifica para que los entendamos. La gramática no dice cómo se debe hablar: dice cómo se habla”.




martes, 5 de marzo de 2019

VISOR o la poesía


Sesión del ciclo: El oficio de editar, 50 años después.
Encuentro entre Chus Visor y Antonio Lucas.
Biblioteca Nacional 
28 de febrero.


Una defensa del libro en papel.

"Ahora edito libros que no me gustan"



La sesión de hoy en el auditorio de la BNE concluye el ciclo El oficio de editar, 50 años después con el editor Chus Visor (Jesús García Sánchez), director de la Colección Visor de Poesía, que actualmente ha alcanzado el número 1050. 
Es una de las editoriales más reconocidas en España e Hispanoamérica. Chus Visor es entrevistado por el redactor de cultura del diario El mundo,Antonio Lucas, quien además ha publicado tres libros de poesía en la editorial Visor. Con su voz de locutor (colabora en RNE y Onda Cero), Antonio Lucas empieza contando los orígenes de la edición de poética tras el salto de las revistas literarias al libro y la irrupción de las editoriales en el año 68. Considera a Chus Visor uno de los creadores de la educación poética de varias generaciones, así como el portador de la poesía hispanoamericana, que en aquellos años no estaba editada en España. Comenzó su labor literaria escribiendo críticas en Diario Madrid, ya desaparecido.
     El primer libro editado por Visor fue Una temporada en el infierno de Arthur Rimbaud, en traducción de Gabriel Celaya, en el año 1969. Los editores tomaron conciencia de que había que ponerse al día. Las vanguardias no estaban traducidas en España. “Tuve mucha suerte”, afirma Chus Visor, “Era amigo de Panero, Alberto de Cuenca, Larrea, Jorge Guillén, Ángel González, y de los novísimos.”Comenta que algunos poetas no quisieron publicar en España durante la dictadura de Franco. Fue el caso de Mario Benedetti. Lucas describe a Chus Visor como un hombre tímido y tierno, muy pocas veces se le puede ver en público. Es muy exigente con la calidad de sus ediciones y es capaz de ser amigo de poetas enemistados entre ellos que no se hablan en cuarenta años. Está orgulloso de la edición de un libro, Ojo a Visor, donde un montón de amigos cuentan su experiencia con los libros de la editorial.
     El número mil de la colección se editó hace unos meses, es un homenaje a Antonio Machado, poeta al que no había editado antes por Visor. Significativos poetas de España e Hispanoamérica ofrecen poemas a la memoria del poeta sevillano. Actualmente la colección ha alcanzado el número 1050. A los 73 años, Chus Visor confiesa que su gusto ha cambiado con el tiempo y que ahora el público ha cambiado mucho, se lee más poesía pero se lee un tipo de poesía distinta. Cree que hay demasiados poetas, pero pocos poetas buenos. 


“Ahora edito libros que no me gustan, antes esto era impensable”, afirma rotundo, aunque admite que lo hace porque pueden gustar al público y reconoce la calidad. Se muestra un defensor del libro en papel: 
“El lector de poesía siempre va a leer en papel.”