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Escritoras de posguerra y canon literario

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La narrativa es crita por mujeres en la posguerra ocupa hoy un lugar central en el canon de la literatura española del siglo XX. Sin embargo, la mayoría de escritoras tuvieron que superar las trabas de la censura y los prejuicios de la crítica que hablaba con distancia de literatura “femenina”, intimista, de asuntos domésticos, menores...  Durante las décadas de 1950 y 1960, el canon crítico español privilegiaba el realismo social, con obras de carácter testimonial, de denuncia social, reflejo de la sociedad y con algo de compromiso político. Ahí están La colmena (1951), de Camilo José Cela; El Jarama (1956), de Sánchez Ferlosio o Las ratas (1962), de Miguel Delibes. Pero las escritoras de la época desviaron el enfoque realista hacia los espacios de intimidad y el rol sumiso de la mujer bajo la ideología del régimen. A pesar de la gran calidad de sus obras, la recepción crítica de las novelas escritas por mujeres estuvo marcada por la mirada masculina, la condescendencia y la ma...

Las autoras ausentes del canon del Boom

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  El Boom latinoamericano fue definido principalmente a través de autores masculinos (Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, entre otros) que conformaron una narrativa dominante en la renovación literaria de los años 60 y 70. Si bien visibilizó la literatura del continente, muchas escritoras quedaron al margen del canon editorial. Se trataba de un canon masculino hegemónico que silenció a las mujeres escritoras del mismo periodo. Afortunadamente, desde los años 80 y gracias a los estudios con perspectiva de género, la crítica literaria ha recuperado a estas autoras como parte fundamental del Boom y del post-Boom. En un firme movimiento de revalorización, muchas autoras han ido saliendo a la luz tanto en estudios académicos, como en la prensa, en festivales y sobre todo, en editoriales comprometidas con la reparación y la visibilidad de las autoras. La intención es integrar a las mujeres coetáneas o contemporáneas de los autores del Boom Latin...

Leer a los clásicos para saber quién soy

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  En septiembre volvemos a clase de Literatura. Y ante las lecturas del nuevo curso, nos preguntamos qué sentido tiene hoy leer, estudiar y evaluar seis obras literarias que pertenecen al grupo de los “clásicos”. Se trata de Literatura, con mayúscula inicial porque se convierte en materia optativa para los alumnos de Bachillerato. Dice Irene Vallejo, en su declaración de amor a los libros que es El infinito en un junco *, que: “Los clásicos nunca caducan; en realidad, llevan más tiempo que nadie siendo actuales. Además son nuestro contrapeso frente a la facilidad con la que hoy todo vuela y pasa. En un torbellino de modas, de tendencias y de productos de bajo coste, representan lo duradero, lo estable, las raíces. Gracias a ellos entendemos un poco mejor el mundo que nos rodea. Y, sobre todo, leerlos es un placer. " Desde tiempos remotos viene la idea del “canon”, de aquellas obras dignas de imitación, que comportan un valor permanente, perdurable en el tiempo y en la memori...