"En un lugar solitario". Enrique Vila-Matas
Lección del curso 26-27
Máster en Estudios Comparativos Literatura, Arte y Pensamiento:
EN UN LUGAR SOLITARIO (Arte y Creación)
Enrique Vila-Matas
Mucha
ilusión volver al campus de la UPF donde cursé el Máster en Creación Literaria
y en una de estas aulas leí mi TFM. Hoy asisto como público general a la
Lección inaugural del del curso 26-27 de otro máster, el Máster en Estudios
Comparativos de Literatura, Arte y Pensamiento. Es un acto muy especial porque
la lección magistral corre a cargo del escritor Enrique Vila-Matas.
Entro en la solemne Sala de Grados Albert
Calsamiglia, en el edificio Roger de Llúria y me sitúo, como siempre, muy cerca
de la puerta, por si siento la necesidad en algún momento de salir de aquí.
Poco a poco van entrando jovencísimos estudiantes del máster. En las filas
delanteras ya están sentados el coordinador, Fernando Pérez-Borbujo, y tres
profesores con el pelo blanco. Presenta el acto Javier Aparicio Maydeu, quien
fue mi profesor y ahora, más mayor, lleva el pelo a juego con los demás,
americana clara, corbata oscura y unas gafas de pasta que le sientan muy bien.
Expone una introducción muy elegante llena de señales de complicidad con el
escritor. Me pregunto si estos alumnos han leído o conocen bien la figura de
Vila -Matas.
Pasan algunos minutos de la hora
asignada y la sala está casi llena, con
esos murmullos que acompañan la espera. Solo algún asiento libre delante, de
los que siempre se evitan, como ahora, porque los jóvenes que entran siguen
ocupando las sillas de la última fila. Cuando al fin entra el escritor y entra
el presentador, aún aparecen estudiantes, que
traspasan la puerta y se quedan de pie. Presentar al escritor Enrique
Vila-Matas en una universidad de Barcelona ¿es
necesario? Tal vez sí. Algunos rasgos de su biografía literaria, sus
premios, las 37 lenguas a las que ha sido traducida su obra, una larga
enumeración de palabras clave, todas ellas y sus contrarios, que nos llevan a
él. Así, empieza por “Originalidad/Tradición”. Recuerdo ahora aquel Decálogo
metaliterario de Enrique Vila-Matas, del propio Aparicio Maydeu: Metaliteratura y
Enrique Vila-Matas. Luego nos habla de la famosa “Historia de su estilo” o de
cómo ejecutar las distintas posibilidades del arte.
El
escritor toma la palabra con su habitual ironía para añadir un dato a su
biografía del que no se ha hecho mención: “También fui inspector de la Buch
Basel, la feria del libro de Basilea. Me encomendaron que velara por la «ética
literaria» de cada una de las casetas y recuerdo que salvé los microgramas de
Walser y poco más”. Luego nos advierte de que la primera página de su
conferencia se corresponde, literalmente, con su columna Café Perec de
hoy, 20 de octubre.
«Estás
escribiendo sin saberlo. Medio aturdido, me despierto oyendo esta frase que no
sé cuántas veces ya antes escuché. Y, poco después, por cambiar de obsesión y
de paso acelerar mi despertar, me dedico a dar vueltas a la idea de que la
mejor parte de la biografía de un escritor no es la crónica de sus aventuras,
sino la historia de su estilo.
También esta idea, me digo, la he
barajado muchas veces, y lo cierto es que no puedo estar más de acuerdo con
ella. ¿O acaso los datos biográficos tradicionales no son irrelevantes cuando
los comparamos con el gran milagro de la escritura literaria y las
posibilidades que tiene ésta de construir biografías de estilo? Encuentro
estimulante especular sobre el potencial de este género que, quizás por estar
entre los menos desgastados, percibo como uno de los más vivos de todos.
No en vano no hay lugar en el que la
escritura literaria salte más a la vista, deje ver mejor las posibilidades de
las que dispone para narrarnos, por ejemplo, la lenta pero creciente entrada de
lo ensayístico en una prosa narrativa: una discreta intrusión o movimiento que
conozco bien.
En mi caso, ha conocido mi estilo
transformaciones, pero la activa biografía de su evolución, vista en su
conjunto, refleja paradójicamente inmovilidad, tal vez porque se ha tratado
siempre de un solo movimiento (cargado de optimismo y frustración), del gesto
único de ir en busca del “contenido de verdad” que se oculta en las ficciones.
Me pongo en pie y ensayo un paso hacia
adelante para de inmediato darlo hacia atrás, como si buscara cargar de algún
significado mi falso movimiento. En realidad, no tan falso. Porque es todo un
guiño al sentido trágico de la escritura literaria, tan bien sintetizado por
Kafka cuando, tras subvertir el mito de la construcción hacia arriba de la
Torre de Babel, afirmó estar excavando en un pasaje subterráneo, “excavando en
el pozo de Babel, pues algo habrá que hacer para progresar”.
Creo que podemos ver ahí que, junto a la
subversión del mito bíblico, viajaba también la paradoja de la incomunicación,
pues el progreso para Kafka no era subir a lo alto de Babel, no era ascender,
sino investigar en las raíces de la desolación para constatar que tampoco hay
allí progreso alguno. Y permítanme que les diga –sin cambiar de tema, aunque lo
parezca– que veo venir que me tocará constatar lo mismo cuando llegue noviembre
y haya que votar en las generales, pues dudo que vaya a dar un solo paso hacia
otro sitio que no sea el único al que pertenezco y he pertenecido siempre, el
de los que insisten en excavar en pasajes subterráneos, pero sin expectativas
de avance alguno.
¿Pero qué clase de sitio puede ser este
que no va a propiciar que en noviembre cambie de sombra y destino? Es un lugar.
Y también es una meditación de Ingeborg Bachmann (que un día, por error,
atribuí a Marco Aurelio):
“Tienes que quedarte en tu sitio. Tiene
que ser tu sitio. No debes avanzar ni retroceder. Entonces vencerás en ese
lugar, en el único al que perteneces”
__________________________________________
Y
a partir de aquí, este narrador medio aturdido va enumerando apartados para
desarrollar conceptos fundamentales si hablamos de la escritura literaria.
Comienza con lo que él ha denominado “Constelación Lispector”, un movimiento
que, según él, agrupa a escritoras como, además de la propia Clarice Lispector, Kate Zambreno
(a raíz de su libro Derivas), Anne Carson, Jenny Offill, María Negroni,
Valeria Luiselli, Heike Geissler o Luna Miguel. Destacan todas ellas por “la
fuga de la no ficción oficial". Vila- Matas confiesa que consultó con la
IA la existencia de tal constelación y la respuesta sorpresiva fue más o menos
así:
“La Constelación Lispector, que
agrupa a unas valiosas autoras cuya vida se parece al arte y el arte a su vida,
ha ganado un reconocimiento definitivo en 2025 al consolidarse como una
alternativa al averiado prestigio de tantas narraciones basadas en hechos
reales. Se trata de una tendencia que no solo utiliza la vida personal como
material, sino que la fragmenta y la eleva mediante el pensamiento”.
En los siguientes apartados, Vila-Matas
nos habla de un narrador que pasa del aturdimiento inicial a estar cada vez más
despierto y acaba por encontrarse cada vez más lúcido: “Soy un hombre que un
día se despertó demasiado”. Reflexiona sobre todos estos conceptos y nos deja
concreciones como estas:
➢ “La metaliteratura no existe, es un
“cliché crítico” y lo que se etiqueta como tal es sencillamente literatura que reflexiona sobre sí misma”. En el 5 aparece el concepto de “prosa
ensayística”.
➢ “La literatura no responde a la
realidad, pero esto no es un fallo. Yo amplio esa realidad sin rechazar que
exista”.
➢ “La novela es una forma de arte
zombi. Tiene un defecto de fábrica. Su muerte es la condición previa para una
regeneración”.
➢ “Tengo la calle Rimbaud de
Barcelona, que iba de mi casa al colegio, tan presente en la memoria que por
mucho que haya cambiado, la que prevalece es la que yo recuerdo. El antiguo
Cine Chile se transformó en un aparcamiento, la librería de mi infancia pasó a
ser un bar y la bolera abandonada acabó convertida en una oficina bancaria”.
➢ “La ficción ya hace tiempo que
expulsó a la autoficción” (Charles Bukowski, 1981). Si escribimos que estamos
solos se crea un efecto cómico. No se puede estar solo si nos dirigimos a un
lector. Hay ficción a secas, sin más”. “Y detrás de cada ficción está el yo”.
➢ “El lenguaje no reproduce la
realidad sino que la hace y la rehace desde la subjetividad”.
Para
terminar, Vila-Matas, con otro ejemplo de autorreferencia, reproduce unos
párrafos de su discurso del Premio Zenda de Honor: El discurso de minuto y
medio, pronunciado el 13 de enero de 2026 en Madrid:
«Un escritor es un tipo que se quita los guantes, dobla la
bufanda, menciona la nieve, nombra la guerra, se frota las manos, mueve el
cuello, cuelga el abrigo, va más allá, y se atreve a todo. Si no se atreve a
todo, no será jamás un escritor.
Atreverse
a todo incluye saber que no se trata, por ejemplo, de luchar a fondo contra los
imbéciles digitales, porque imbéciles los hay en todos los ambientes, se trata
más bien de escuchar lo que estos dicen y comprenderlos, sin duda para luego
crear un mundo donde los imbéciles no entren».

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