martes, 7 de marzo de 2017

Mac y su contratiempo. Enrique Vila-Matas


Mac y su contratiempo.
Enrique Vila-Matas
Seix Barral. Biblioteca Breve
1ª ed. Febrero, 2017
ISBN: 978-84-322-2988-6

Los cuentos que dibujan la vida

Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) ya nos había mostrado su destreza como inventor (en el sentido que apunta Cervantes sobre la inventio, como generador de historias de ficción). Lo hizo cuando publicó entrevistas inventadas a famosos del mundo del cine en Fotogramas o Destino.
Mac y su contratiempo se abre con una perfecta declaración de intenciones: la gestación de un proyecto literario, la reescritura de un libro. Y es que estamos ante una reflexión sobre la creación literaria, un ejercicio de crítica a partir del proceso que lleva a cabo el protagonista, Mac. Esto es, escribir un diario secreto de iniciación, (secreto porque no irá dirigido a lector alguno), que va construyéndose como un diario de aprendizaje sobre el arte de la escritura. Mac opta por la reescritura, por la repetición y la modificación.

La creatividad es la inteligencia divirtiéndose, apunta Mac tras una reflexión sobre lo que ha sentido al escribir un “fragmento de ficción”. Y es que la ficción se introduce en la vida del protagonista y en ocasiones la modifica o se confunde con ella. Y la vida de Mac discurre entre su casa, con su mujer e hijos, y las calles del Coyote, su barrio; entre vecinos y mendigos. Y Mac adopta a veces el papel de detective, alguien que otorga trascendencia a los sucesos apenas perceptibles de lo cotidiano.

Mac ejerce de principiante pero pronto nos damos cuenta de que es muy buen lector, porque aplica a la relectura del libro de cuentos de su vecino, Ander Sánchez, Walter y su contratiempo, la doble fase que aprendimos de Umberto Eco: la lectura semántica, de “qué sucede”, la trama, los temas; y la lectura estética, del “cómo sucede”, las técnicas, las fuentes y la tradición.
Así, en la primera parte va deconstruyendo uno a uno los nueves cuentos del libro de Sánchez, que no es otro que Una casa para siempre, 1988, una de las primeras obras de Vila-Matas. El juego metaliterario está servido. El escritor crea una ficción donde se lleva a cabo una reescritura (ficticia) de una novela “olvidada” compuesta por una serie de cuentos publicado treinta años atrás y cuyo nexo de unión era el ventrílocuo incapaz de proyectar voces distintas para sus muñecos (metáfora de la voz narrativa). En los últimos capítulos aporta la solución de reescritura de cada uno de los cuentos. 
Vila-Matas establece así un diálogo con el escritor que fue hace años. Reflexiona sobre las constantes de su escritura, sobre los géneros, sobre la dificultad para crear una voz propia, sobre la creatividad al fin. Al tiempo que leía la novela, he recordado el título de un artículo del propio Vila-Matas: "Los cuentos que dibujan la vida", donde indaga sobre las poéticas de algunos maestros del cuento y confiesa su admiración por el género. 

Pero al narrador de Mac y su contratiempo le ocurren cosas, juega con la alternancia entre la vida (de Mac) y la literatura. Va saltando de la trama, aparentemente leve, amena y cargada de elementos de humor, donde algunas coincidencias o efectos de los cuentos que está releyendo lo confunden o le parecen inquietantes; nos conduce de pronto al aula de teoría literaria y su voz se viste de ensayista para ilustrarnos sobre el oficio de escritor, las teorías sobre la novela y el cuento,  y sobre las lecturas, que son al fin las que han forjado su propia voz.