martes, 26 de abril de 2016

Kauzo Ishiguro, The Remains of the Day. (Lo que queda del día)


El arte de la novela, 3

Martes, 19 de abril 2016

Vuelvo a clase y la sala está llena. Parece que repunta el interés por la literatura. Es abril y las tardes se alargan, se hacen elásticas e invitan al paseo por esta ciudad que estrena vestido lleno de flores y de luz. Hoy acabé de leer el cuento de Virginia Woolf, “La sociedad”, escrito en 1921. He tomado algunas notas sobre las mujeres y sobre la ficción. Una dice: “La ficción es el espejo de la vida”. Otra de “un grupo de seis o siete reunidas después del té”, que antes de despedirse “acordamos que los objetivos en la vida eran producir buenas personas y buenos libros”.

Aquí estamos reunidas bastantes más personas. Sí, es cierto. Repunta el interés.
Buenas tardes. A Andreu Jaume le cuesta silenciar la sala. Hoy vamos a hablar de una novela muy inglesa, escrita por un japonés, Kauzo Ishiguro, The Remains of the Day.

Destaca rápidamente la maestría en la creación de la voz narrativa, un verdadero prodigio del estilo el conseguir el temple, la contención como rasgo psicológico del narrador protagonista. Stevens cuenta lo que pasa pero no acaba de entender del todo lo que le ocurre. Intuye algunas cosas pero sigue engañándose a sí mismo. Es el lector quien debe interpretar.
Y es que Kauzo Ishiguro se propuso escribir una novela sobre Inglaterra acudiendo al tópico de la figura del mayordomo. Se atreve además con otros tópicos como son el aristócrata, la mansión, el final de una época (el final de la segunda guerra mundial), la destrucción de un orden social (el fin de la aristocracia inglesa), político y personal para los personajes. La novela trata varios aspectos:
1.  El concepto de la contención o el comedimiento, tan propio de la cultura británica. Los personajes no expresan sus sentimientos, no los nombran. Gran Bretaña, apunta el profesor, es el paraíso de la ficción psicológica.

2.      El fracaso sin concesión.

3.      La complejidad de la elección como algo crucial para nuestras vidas.

En 1956 Stevens sirve a un nuevo propietario de la casa, americano, a quien pide volver a contratar al ama de llaves que trabajó en la mansión en el pasado, miss Kenton. El relato del viaje es la novela y la retrospectiva de su trabajo entre 1922 y 1936. Describe lo que ve y se identifica con el paisaje inglés, “suavemente modulado” (dice Andreu Jaume), en el que no se dan fuertes contrastes.
La sesión acaba con la lectura en inglés y en su traducción de algunos fragmentos de la novela, que también es, en el fondo, una novela de amor. Para incidir en la contención del personaje, él ponente ha elegido la escena del libro, una delicada y aparentemente banal pero que es un momento culminante a partir del cual se produce una inflexión en el proceso del enamoramiento:

Miss Kenton “invade”  la habitación de Stevens y lo ve leyendo un libro, insiste en preguntarle de qué libro se trata y él, azorado, le niega la respuesta. “Algo entre nosotros empezó a cambiar”.
Stvens se siente desconcertado por vez primera y apunta:
Me costaba decidir cuál sería la mejor manera de proceder”

Buenas tardes.

sábado, 9 de abril de 2016

Abril o un paseo por librerías

Abril ha cubierto las calles de la ciudad de pétalos alados y las mesas de las librerías de novedades. Llega Sant Jordi y en Barcelona se inicia con una vitalidad renovada la liturgia de la literatura. Abril ha venido para quedarse y llega siempre cargado de libros, a las librerías y a mi casa, porque en pocos días he comprado varios títulos y he apuntado algunos otros ineludibles o imperdibles, como se dice ahora.
            Durante estos días he leído la última ¿novela? De Enrique Vila-Matas, Marienbad eléctrico, que J.A. Masoliver reseña en La vanguardia: “Toda la narratividad de esta novela está en lo que tiene de vertiginoso, de continuos desplazamientos de un centro a otro para confirmar con Perec, que toda novela es infinita.” También he empezado dos libros, las memorias de Jaime Gil de Biedma, editadas por Andreu Jaume y el ensayo de Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura 2015, a quien espero conocer el próximo mayo en el CCCB.
Los Diarios 1956-1985 de Jaime Gil de Biedma son un puro gozo para los sentidos y para el entendimiento: los olores, las impresiones del estado de ánimo, la plasticidad de algunas descripciones y el descubrimiento de los procesos de escritura del poeta. Hay una voz auténtica, sincera y única. La primera persona al desnudo provoca nuevas percepciones sobre el sentido de la escritura del diario como género.
Otros títulos que he comprado son los “Ensayos selectos”, Las manos de los maestros de J.M. Coetzee, en una preciosa edición en dos tomos de Literatura Random House y la joya ilustrada por Federico Delicado del cuento “El librero” de Roald Dahl. Es como un imán que brilla en la mesa de novedades al cruzar la puerta de la librería Alibri.

Los títulos se apilan y disputan por dejarse ver ya en las mesas de las librerías. También se suceden las presentaciones en Barcelona. Esta semana acudí a la de Juan Villoro, quien reedita su libro Palmeras de la brisa rápida, una crónica de su viaje en Volkswagen a Yucatán, el país de los mayas. Fue en la librería de viajes Altaïr y editado ahora en la colección Heterodoxos. Tomé algunas notas de su charla en la sala inferior de la librería que estaba llena de gente y en la primera fila se encontraba, como siempre, su editor Jorge Herralde. Dejó caer frases como: “La representación de la realidad es mucho más interesante que la realidad misma.” O que “Los libros de viajes definen muchas veces al escritor y puso el ejemplo de Graham Greene. Estuvo tan entrañable como siempre, me dedicó el libro y me dijo que había recalado Barcelona también para preparar el estreno de una obra de teatro para noviembre en el Romea, protagonizada por Mario Gas.

El sábado pasado acudimos buena parte del Club Marina a la presentación de Polvo en la frontera, libro de relatos de Elías Gorostiaga. Allí estaba Juan Vico, poeta y novelista (autor de la antología Nómadas) quien publica también ahora su novela Los bosques imantados.


Otras novedades interesantes son las de Javier Cercas, Jesús Carrasco, Millás; y, claro, el protagonista de la semana en los suplementos culturales: Juan Marsé y su nueva novela, Esa puta tan distinguida, que aparece reseñada por los grandes José-Carlos Mainer, Vila- Matas, Carles Geli, y Xavi Ayén, entre otros. Me quedo con la cita de Mainer:
“A Marsé le sigue gustando escribir novelas porque es su forma de respirar la vida.”

Abril ha venido para quedarse