jueves, 20 de octubre de 2016

La complejidad de estar vivos

Cervantes y Shakespeare: una nueva visión del mundo                  
Andreu Jaume
Institut d´Humanitats de Barcelona


Vuelve la luz de otoño y yo vuelvo al oasis. Agotada tras la jornada de hoy. Los miércoles deberían estar prohibidos. El aula 1 del CCCB está repleta, en su mayoría de mujeres, y yo me vuelvo a preguntar por qué. Tal vez, como yo, se curen la melancolía con estas píldoras de cultura y erudición. 

Empieza la sesión con algo de retraso, el primer día siempre es así. El director del área de Literatura de l´Institut d´Humanitats, Jordi Llovet, presenta al ponente, Andreu Jaume. Habla de su gran labor como crítico y editor de importantes obras y apunta que practica la “lectura próxima” de los textos, la lectura atenta.

Los protagonistas de estas sesiones serán Cervantes y Shakespeare, dos autores con vidas paralelas que cambiaron para siempre la visión del ser humano. Escritores de tránsito, ambos vivieron entre el siglo XVI y el XVII, entre una concepción teocéntrica del mundo y una visión antropocéntrica. Se presentan como el inicio de la modernidad literaria porque, con palabras de Andreu Jaume, “escribieron a favor de la complejidad de estar vivos”.
Una de las divergencias entre ambos fue el tipo de público al que dirigían sus obras. Cervantes escribe para un público que ya lee, firma prólogos donde habla de sí mismo, crea un personaje-autor, que en Shakespeare no aparece. Este escribía textos que después iban a ser orales, para un público que escuchaba. Ninguno de los dos fue un escritor académico. 
Cervantes probó fortuna en el teatro y en la poesía. El Quijote es una novela “ejemplar” alargada y crea las reglas de un género cuya norma principal es no tener reglas. Don Quijote es el habitante de un mundo encantado que ya solamente él es capaz de ver. Ebrio de trascendencia, cabalga por un mundo a punto de desencantarse. Cervantes logra crear con este personaje un mito literario (aquel que conserva su fuerza aun sin leerlo). 
Shakespeare fue toda su vida un hombre de teatro: actor, adaptador y dramaturgo. Muchos de sus personajes se escapan de la rueda de la Fortuna, del destino y de la historia (Hamlet, Lear). Son personajes a los que Sánchez Ferlosio denomina “de carácter”, frente a los “de destino”, con el camino ya señalado por la historia.
“La sin par naturaleza de Don Quijote estaba en ser un personaje de carácter cuyo carácter consistía en querer ser un personaje de destino.” R. Sánchez Ferlosio.