jueves, 10 de diciembre de 2015

Leernos a nosotros mismos

“La sabiduría es mejor que el ingenio y,
 a la larga, sin duda, tendrá la risa de su lado.”
Jane Austen (1775-1817)

He llegado a clase pensando en esta cita. No es una cita de aquellas de encontrarse con alguien; sino de las otras, de las de palabras literales encerradas entre comillas cuya función es hacernos reflexionar. Yo pensaba que la lectura de esta noche tenía que ver con Jane Austen, y la novela romántica. Por eso había asociado la expresión “a la larga”, que aparece en la cita, a un lugar común de sus novelas: el alcance de la madurez tal vez a costa de perder la inocencia y las ilusiones.
            Pero de repente, el profesor declara que hoy los protagonistas vamos a ser nosotros, la gente, las personas corrientes…porque vamos a hablar de un género que habla de los individuos: la novela. Y me encuentro con una indagación sobre la génesis de la novela.
            ¿Qué es la novela y por qué surge? …A partir de ahí surge de nuevo la magia y las palabras de Andreu Jaume revolotean sobre nuestras cabezas de gente corriente:
Abre con una cita de Iris Murdoch: “Solo sabemos una cosa: que estamos aquí.” Y sigue con un catálogo de exquisiteces. Degusten ustedes:

La novela es un lugar de dramatización de la condición humana. Empieza con Cervantes y su don Quijote, quien comparte protagonismo con Shakespeare en una auténtica revolución. El Quijote fue un hallazgo. Su complejidad funda un género que se distingue por no tener leyes. Asistimos a un proceso de escisión del mito, de una despreocupación de la religión. Don Quijote es un caballero imposible, desastroso. La historia está trufada de ironía, de humor. Supone el descubrimiento de la realidad a través de su pérdida. Lo importante es la individualidad de Alonso Quijano, de Sancho Panza, de las personas y los personajes con nombres y apellidos comunes, que hablan una lengua demótica, popular, engastada de habla. La gente empezó a leerse a sí misma, a verse reflejada. La imaginación se hace prosa y empieza un proceso que  se mantiene vivo, porque la novela sigue siendo un instrumento de indagación, de averiguación sobre la condición humana.

Luego, sin dar un respiro, explica la adaptación del modelo cervantino que llevan a cabo Henry Fielding y Laurence Sterne, y presenta Tristam Shandy como una enorme digresión, un discurso infinito que nunca empieza…., un anuncio de que va a contar algo que nunca empieza. Se trata de imaginar la construcción de historias…