miércoles, 20 de agosto de 2014

Unas palabras eufónicas y sugerentes




×       
Abarquillado
×        Abismal
×        Ablusado
×        Acuoso/a
×        Almiar
×        Ambarinos
×        Amniótico 
×        Argonauta
×        Atelier
×        Barbirrubio
×        Balandro

×        Benjui
×        Cárabo
×        Cartesiana/o (azafata, agente)
×        Cascadas horizontales
×        Cincelar
×        Corbeta
×        Consciente (escritura)
×        Contumaz
×        Creciente (silueta)
×        Despeluchado
×        Elástica (piel)
×        Emboscado
×        Engañosa (doblez, docilidad)
×        Ensordecedor (ruido)
×        Ensortijar
×        Escrutadores (ojos)
×        Especulares (relaciones)
×        Evanescente
×        Falaz
×        Hacinadas (sombras)
×        Hipérbole
×        Húsar
×        Indolencia
×        Indómito
×        Insomne
×        Laberinto de los bucaneros (topónimo Australia)
×        Lapislázuli
×        Libélula
×        Límpida (noche)
×        Lisonjero
×        Malevo
×        Martinete
×        Melindroso
×        Meloso
×        Mesurar
×        Metalíferas (vetas)
×        Meteoro
×        Montesori (topónimo imaginado)
×        Mudable
×        Núbil
×        Oleosa (luz)
×        Pátina plateada (el mar)
×        Pertinaz
×        Pétreo
×        Poliédrico
×        Polifónico
×        Prendedor
×        Quiescente
×        Serpentino (mármol)
×        Suspendida
×        Taimado
×        Vaguada
×        Veladura
×        Virtuoso
×        Voluble
×        Yermo

martes, 12 de agosto de 2014

Leyendo a David Foster Wallace



Apuntes sobre una lectura de DFW


El texto objeto del comentario pertenece al libro Hablemos de langostas, del escritor David Foster Wallace (1962-2008). Se trata de una recopilación de artículos escritos entre 1998 y 2005, publicados en distintos medios de comunicación con lo que ello supone de diversificación de enfoques y temas.

El título del artículo es muy sugerente: 
“Algunos comentarios sobre lo gracioso que es Kafka, de los cuales probablemente no he quitado bastante” (1999)

Se inicia con una justificación para la elaboración del texto en la que incluye un recurso de los clásicos como es la falsa modestia: «un tema para el que estoy extremadamente poco cualificado». La excusa en sí es volver sobre la lectura de un relato de Kafka que le entusiasma pero que ya no puede leer a sus alumnos por su incapacidad de transmitirles lo gracioso del texto.
La transcripción del relato de Kafka, «Una pequeña fábula» sirve de punto de partida y de excusa a su vez para que Foster Wallace desgrane las razones por las que le resulta complejo explicar a sus alumnos el humor en el autor de La metamorfosis. 
—Caramba —dijo el ratón—, el mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que me daba miedo. Yo corrí y corrí sin parar y me alegré de ver por fin las paredes lejanas a un lado y a otro. Pero esas largas paredes se han estrechado tan deprisa que ya estoy en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa en la que tengo que meterme.
—Solamente tienes que cambiar de dirección —dijo el gato—, y se lo comió.
La estructura del artículo es deductiva. Los argumentos se encadenan en cinco párrafos centrales que se abren con conectores aclaratorios y organizadores. A partir de tal premisa, y como si el lector fuera un joven universitario, empieza a exponer  una verdadera caracterización o descripción del humor en los relatos de Kafka. Se inicia el desarrollo y todo el engranaje se pone en marcha a partir del concepto de “exformación”, término específico de los teóricos de la comunicación que consiste en omitir cierta información vital en algún episodio pero evocada de tal manera que sea capaz de “explosionar”  al final con asociaciones mutuas entre emisor y receptor. DFW afirma que los chistes y los grandes relatos tienen en común que dependen ambos de esta información eliminada.
  
La tesis del autor sobre lo gracioso de los relatos de Kafka se centra en que es capaz de crear asociaciones exformativas, no intertextuales ni históricas, (como sería el caso del propio DFW en sus artículos sobre las langostas, por ejemplo), pero contienen una carga excelsa de evocaciones, relaciones semánticas y significaciones connotativas (ratón, paredes, gato, estrechas,...). Descarta una metodología de análisis crítico tradicional para estos textos, que limitaría la evocación del humor a la decodificación del mensaje. En el humor de Kafka no aparecen juegos de palabras, ni se dan los recursos típicos. Su gracia se basa en una especie de literalización de verdades, a las que denominamos metáforas. 

El último párrafo se inicia con un contundente «Y es esto, creo yo,…» donde formula el resultados de todas las argumentaciones y aúna las referencias y citas de autores que le sirvieron para reforzar su tesis. Para concluir nos ilustra e invita a reflexionar sobre qué nos sugiere lo desagradable de la imagen de Samsa en La Metamorfosis.
La conclusión del artículo formula que la comedia de Kafka es a su vez también tragedia, y va más allá de los chistes o del humor negro. No se trata pues de entender o dar con la connotación graciosa de tal o cual imagen sino de adentrarnos en un universo, fruto de una técnica y un arduo intento por romper los moldes de la narrativa del realismo tradicional y entrar en una distorsión (ya contemporánea) de la realidad.