sábado, 9 de junio de 2018

Iris Murdoch. El libro y la hermandad


Iris Murdoch. El libro y la hermandad
Andreu Jaume.                        La novela de ideas (5 / 6/ 2018)


Iris Murdoch (1919- 1999) es una inteligencia enigmática y seductora, autora de una obra filosófica y literaria edificante, moralmente a contracorriente, que pone en juego valores de la filosofía moral acerca del Bien, la Bondad y el Amor. La búsqueda de la verdad es el objetivo de su obra. Es la gran novelista del amor en todas sus variantes. Estudió Filosofía en Cambridge, donde tuvo como maestro a Ludwig Wittgenstein. Más tarde participó en las corrientes existencialistas pero se da cuenta de que la Filosofía ha olvidado las grandes preguntas morales y es insuficiente para lo que ella desea explorar. La gran Literatura es el espacio donde experimentar con las posibilidades de la condición humana. Propone un modelo de novela en la que va profundizando, un modelo de novela contra la evasión, la fantasía y el consumo de arte como distracción. Propone una novela que obligue al lector a ver el mundo y a la gente, que le obligue a hacerse preguntas morales, a ser mejor. Y, en ese sentido, adapta a Shakespeare a la novela, no de una manera programática sino profunda. Busca hablar de los demás, dar voz a la pluralidad.

Iris Murdoch, autora de veintiséis novelas, es una novelista de personajes inolvidables. Le interesa explicar qué ocurre con los valores morales, con el problema del Bien, en una sociedad amenazada por la tecnificación y donde no hay espacio para lo espiritual. Hace mover varias tramas al mismo tiempo, salen y entran numerosos personajes. Esta es una novela coral, con un grupo numeroso de personajes, una comunidad. Prescinde de la convención realista y adopta métodos teatrales, con un manejo particular de las casualidades que acaban en ocasiones en situaciones inverosímiles. Le interesa a partes iguales lo excelso y lo banal. Prescinde en sus novelas de problemas de dinero, de salud y de las referencias políticas al tiempo en que le tocó vivir. Propone una ilusión constante. Los temas más recurrentes son las democracias liberales, los procesos de enamoramiento, los procesos creativos, el misterio del matrimonio…

El libro y la hermandad (1987) es una novela de estilo tardío, del último ciclo de Iris Murdoch. Son novelas más lentas, más densas, en las que se dedica a sus asuntos sin hacer caso de las convenciones. Aquí se fija en cuestiones que nos afectan a nosotros: los peligros de la tecnología, la desaparición del libro. Se interroga sobre el final y el colapso de las ideologías. Aparece dramatizado cierto agotamiento ideológico. Cuenta la historia de un grupo de amigos que han estudiado en Oxford y se reencuentran una tarde de junio, unos años más tarde. Aparecen unos quince o veinte personajes. Desde hace años están financiando a uno de ellos (Crimond) para que escriba un libro definitivo, un ensayo marxista. Un texto histórico que plasme sus creencias como generación. Es un personaje de gran magnetismo en torno al cual giran casi todas las tramas. 
En una entrevista, Iris Murdoch declaró: 
“El marxismo es algo acerca de lo que los personajes de El libro y la hermandadse la pasan discutiendo. El centro teórico de la novela tiene que ver con la forma en que las diferencias de opinión definen a las personas."

domingo, 27 de mayo de 2018

Pío Baroja. El árbol de la ciencia

Pío Baroja, El árbol de la ciencia

Ignacio Echevarría.              
La novela de ideas (15/ 5/ 18)
¿Qué es la novela de ideas? Partimos de un concepto algo escurridizo porque puede confundirse con la novela filosófica o la novela política. Parece que las ideas se concilian mal con el arte de narrar. La ficción tiene que ver con sentimientos, acción, psicología, vivencias, aventuras, recuerdos, hechos vinculados a personas. Las ideas, por el contrario, no nos pertenecen exactamente. Son impersonales, poseen una cierta objetividad. El concepto de novela moderna está adscrito al destino de un personaje. Según Camilo José Cela, las ideas se oponen a la vida, discurren por un canal distinto al de la vida. En la actualidad, las opiniones han sustituido a las ideas. Y en la opinión está el yo, la subjetividad. la cultura del presente tiende a ser aculturalista. Hay cierta prevención ante lo demasiado intelectual. 

El árbol de la ciencia (1911) es una novela de ideas pero con unas connotaciones. 
Eduardo Mendoza, en su libro Vidas Literarias, dedicado a Baroja, (Ediciones Omega. 2001) afirma: 
Baroja intuyó que la novela moderna no solo debía despojarse de la retórica literaria al uso, sino que debía incorporar elementos nuevos, que ya no bastaba con contar una historia consistente en la peripecia física o sentimental de los personajes, sino que la novela debía estar cimentada en las ideas y en su confrontación.”

Pío Baroja (1872-1956) es un novelista raro, porque ha dejado mucha influencias en toda la narrativa posterior y, sin embargo, toda la crítica es unánime cuando lo califica de un escritor sin estilo, deshilachado, lleno de imperfecciones. Baroja presenta un rasgo característico: habla siempre como un autor, como narrador-personaje que está presente en toda su obra. El propio Ortega y Gasset escribió tres ensayos sobre Baroja y El árbol de la ciencia. Se basa en su lectura particular de la obra. Apunta que toda su narrativa es “un balbuceo ideológico y estético”. Y habla de la “irritación” que produce leer a Baroja, una especie de “indignación”. Le reprocha el uso de “vocablos ineptos para la plástica literaria.” Le censuraba el juicio negativo sobre sus propios personajes: 
“canalla, estúpido, imbécil, mentecato, miserable, repugnante,.."

Baroja expresa un juicio de valor negativo sobre sus personajes. Prefiere los vocablos antiestéticos: los improperios, que, según Ortega, son incompatibles con el estilo literario.

Baroja traslada a sus textos las ideas aprendidas de los filósofos. Cita a menudo a Kant, a Schopenhauer y a Nietzsche. Es un escritor idiosincrático. Se dice a sí mismo a través de la palabra. Baroja siente que el individuo está en crisis, su idoneidad queda cada vez más captada por la masa. Se siente en desacuerdo con la sociedad porque desplaza al individuo. 
El árbol de la cienciaes una novela de formación. Cuenta el destino de un hombre. Es una novela autobiográfica. Aparece en la novela un interlocutor del protagonista, el tío Iturrioz, cuyas conversaciones constituyen dos diálogos de ideas. Se discute sobre un concepto de la vida y se opone la idea de vida a la de ciencia.

Asistimos a un desencantamiento progresivo. Abandona cualquier perspectiva de pertenencia. Andrés Hurtado, el protagonista, queda rodeado de soledad, de nihilismo, de misantropía. Ambientada en los años 90 del siglo XIX retrata una sociedad que repugna. Ninguna clase social tiene algo a lo que aferrarse. Narra la inquietud anterior al declive del 98.




viernes, 18 de mayo de 2018

El final de una historia


Juan Villoro

 Ricardo Piglia, en su Tesis sobre el cuento habla de la novela corta como el género literario que permite su relectura. Y el cuento, además, es una forma que permite la retentiva oral. Podemos más o menos reproducirlo oralmente. Aspira a la totalidad de comprensión en primera instancia.
Si hablamos de la idea de unidad del cuento, cabe preguntarnos: ¿Cuándo un cuento está completo? Muchos de los cuentos fallidos, lo son porque no parecen terminados sino abandonados. 

El cuento propone el sentido del todo, de la unidad. Debe cerrarse bien, conlleva la noción de clausura. Puede concebirse sabiendo cuál es el final y abarcarlo hasta el inicio. La mente cierra las zonas de significado que no son aparentes. La unidad es una ilusión, ¿es redondo porque está completo? La vida siempre continúa después del final y la de los personajes. El relato debe dar la sensación de que se contó hasta donde se debía.

Los mejores finales son los inesperados, que dan un giro sorpresivo a la historia, no se debe esperar pero sí debe ser lógico con lo sucedido.
¿De qué depende un buen final? Hay finales de última línea, finales de sorpresa, no esperados pero que cuando suceden son lógicos. 
Si hay anticipación es suspense, si no la hay es sorpresa:

Un personaje corre y el lector sabe que alguien lo espera. Es suspense. 
Si el lector no lo sabe, es sorpresa.

La consecuencia se puede trabajar de varias maneras. E. M. Foster, enTeoría de la novelaseñala que las cosas pasan por algo.: “El rey murió porque murió la reina” esconde una historia. 
Los personajes también deben saber por qué pasan las cosas. Las causas son muy importantes. Los personajes deben pertenecer a su mundo con naturalidad. Quiroga en su decálogo dice que debemos escribir como si formáramos parte de su mundo, debemos ubicar a los personajes en su normalidad más absoluta.
Según la teoría de Piglia, el cuento está formado por dos historias, dos tramas. La primera es la anécdota y la segunda es su explicación, la resonancia donde se cobra significado. Está relacionado con la teoría del Iceberg de Hemingway. Cualquier anécdota curiosa puede convertirse en cuento. Roland Barthes estudió las causas que sustentan la crónica periodística y las causas que sustentan un relato. En la crónica, las causas que defraudan nuestra fantasía son aquellas que son esperadas. La literatura opera al contrario, su grandeza está en “normalizar” cualquier suceso, en hacerlo entendible, explicarlo. La motivación real es la que engrandece emocionalmente los secretos.
Para tener en cuenta los finales no precipitados, Aristóteles aconseja las tres partes de la trama: el planteamiento, el nudo y el desenlace. 

Escribir un cuento es crear una encrucijada que antes no existía. Contar algo diferente narrado como una normalidad, con naturalidad. Los cuentos de Juan Carlos Onetti son un puro planteamiento. Pero hay otras variaciones: in media res, por ejemplo. En La ciudad y los perros, de Vargas Llosa, sorprendemos a los personajes cuando ya están actuando.

El breve cuento de Monterroso: 
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” puede ser la última línea de un cuento, su desenlace, para que nosotros infiramos el planteamiento y el nudo.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Antimateria, magia y poesía

Antimateria, magia y poesía

Autores:
José Edelstein (Buenos Aires, 1968) 
Andrés Gomberoff (Santiago de Chile, 1969)

Dos físicos teóricos, profesores universitarios y divulgadores científicos son los autores de un libro deslumbrante: Antimateria, magia y poesía, que en 2015 recibió el Premio Nacional de Edición Universitaria. Ahora publican Einstein para perplejos en Penguin Random House.

Antimateria, magia y poesía no es un libro convencional. Sus autores lo definen como:

Un conjunto de relatos, a mitad de camino entre el ensayo y el cuento, en los que la física convive en armonía con la literatura, la música y otras expresiones de la cultura. Su lector ideal es el que cree odiar la física pero descubre con la lectura que la amaba sin saberlo.

Así, contiene 23 historias (entre el ensayo y el cuento) sobre el origen de algunas teorías científicas con unos títulos muy sugerentes: 

ANTIMATERIA, MAGIA Y POESÍA (La belleza no es monopolio del arte)
La primera historia, que da nombre al libro, trata sobre el enfoque y los pensamientos de Paul Dirac, físico británico, sobre la naturaleza, y describe la mentalidad del científico apasionado. La suya era una visión esteticista de la ciencia. Tenía 25 años y llevó el tema de la belleza a lo superior. Con una serie de argumentos consiguió demostrar la teoría de la antimateria.

EL PORTERO Y EL ÁTOMO
Este capítulo comienza con la imagen de una hormiga solitaria cruzando por el centro el estadio de Maracaná para ilustrar la idea de gigantesca desproporción del átomo respecto de su núcleo. Aparecen anécdotas futbolísticas para explicar el viaje del átomo. Destaca la reflexión sobre el conocimiento científico: la plena conciencia del vasto dominio de lo que desconocemos: 
Cada avance del conocimiento científico abre nuevas preguntas que eran inimaginables antes de haber alcanzado la modesta certidumbre anterior.”

LÚCIDAS REFLEXIONES DE UNA MOSCA
Convierte en mágico el instante de observación a través de una ventana cuando una mosca queda atrapada en el interior y se golpea una y otra vez en un esfuerzo inútil. El capítulo ilustra la reflexión sobre la luz desde la noción de Newton.

NADA FASCINANTE
Este “relato” trata sobre los distintos tipos de “nada” que hay en física, explica la importancia de que haya cosas diferentes para que el universo tenga algún interés. Se abre con la afirmación de que:“..en la ciencia, la nada también es fascinante….Quizá sea la nada, después de todo, lo único que realmente exista allá afuera”. Y, a partir de la pregunta:
¿Por qué hay algo en lugar de la nada?, explica el concepto de Nada, frente al de Algo. Esto es fascinante. La característica principal del cualquier nada es su simetría perfecta. Pero es necesaria la imperfección para que el Universo sea interesante y aparezcan el espacio y el tiempo.

LA ASIMÉTRICA VIDA DE EMMY
Sobre Emmy Noether, cuyas contribuciones en álgebra abstracta han sido obras que vertebran toda la física del siglo XX. En particular, hoy no se entienden la mecánica cuántica ni la relatividad general sin Emmy Noether. En 1918 publicó su teorema: por cada simetría continua de un conjunto de leyes físicas, existe una cantidad que se conserva. El ejemplo más importante es el de la conservación de la energía. Hoy la simetría es el eje central de cualquier teoría fundamental. Las simetrías que observamos en el mundo microscópico son bellas y elegantes.

Algunas de las claves de la “magia” que esconden estos capítulos están en relación con la manera de narrar:

  • Lenguaje poético para explicar ideas y realidades científicas. Arte y Ciencia se nos presentan muy cerca.
  • Los artículos empiezan como un relato: 

Dirac estaba sentado en el borde del salón, observando a su amigo que bailaba con entusiasmo junto a un grupo de mujeres… -¿Por qué bailas? 
-Porque es placentero hacerlo entre chicas tan agradables.
- ¿Y, cómo sabes, de antemano, que son agradables?

  • Los autores juegan a ser escritores de ficción que nos invitan a la duda, nos llevan al terreno de la perplejidad.

  • La poesía, la literatura, la ficción nos habla de la condición humana, nos ofrece múltiples interpretaciones de las conductas, las pasiones, los sentimientos.

  • Uso de ejemplos, anécdotas de otros campos no científicos. Fútbol, música, cine, literatura…Metáforas. Por ejemplo la referencia al cuento de Borges "El jardín de senderos que se bifurcan”. Se trata de una enorme adivinanza, o parábola, cuyo tema es el tiempo; es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pên. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. 

  • La física, la ciencia en general, nos habla de otra dimensión, buscar explicaciones para el origen y composición del universo como la dimensión espacio/tiempo de la condición humana, de su materia, de sus células, de sus reacciones químicas para las emociones.

  • Palabras clave: belleza, simetría, nada, algo, universo, estética, orden.
El coautor José Edelstein  con Juan Carlos Ortega  en la presentación de Einstein para perplejos el pasado 4 de abril.









domingo, 22 de abril de 2018

Joseph Conrad. El corazón de las tinieblas

Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas
Sam Abrams. 

La novela de ideas (17/ 4/ 18) 

Joseph Conrad (1857-1924) entró tarde en el mundo literario y se decantó por el inglés, que ya utilizaba en su vida profesional como marino. Fue cuentista, novelista, ensayista, articulista...y el autor de ocho volúmenes de cartas. Su primer cuento fue escrito en 1886. Es un intento sin éxito hasta que decide dejar la marina para dedicarse a terminar su primera novela, La locura de Almayer, en 1895, con un gran éxito de crítica. Así empezó su larga carrera literaria. Conrad se propuso una cuestión: “hacer que la gente vea y sienta la realidad.” Estaba convencido de que la tradición literaria había entrado en un bucle temático aburrido y se propuso la misión de reivindicar la realidad y su impacto sobre nuestra sensibilidad y nuestros sentidos. 
El corazón de las tinieblas (1899) está basado en cuadernos personales de cuando trabajó en una compañía marítima belga como capitán de un barco de vapor. Se trata de cuadernos y dietarios que relee y selecciona para situarse ante la novela. En 1902, se publicó el libro Youth, compuesto por los cuentos: «A Narrative», «Heart of Darkness» y «The End of the Tether». A la muerte de Conrad, los editores publicaron el relato en un solo volumen. Es la historia de un marinero, Charlie Marlow, que ha embarcado en Londres y explica cómo llegó a ser capitán durante la época del comercio con el Congo. Toda la novela es un flashback.La puesta en escena es magistral: en el estuario del Támesis, sentado en cubierta en posición de loto, como para impartir una lección, explica cómo embarcó y a los treinta días llega a la capital del Congo. Se adentra por el río hasta la estación exterior (la del comercio). Descubre la existencia de un encargado del puesto del interior, Mr Kurtz, un personaje misterioso, con fama de trabajador. El camino hasta la estación central lo hacen por tierra para recoger el vapor fluvial. Durante todo el trayecto oye hablar de Kurtz y empieza a escuchar versiones distintas: personaje dudoso, incierto, incómodo,... se ha vuelto loco, participa de los rituales de los nativos, practica la antropofagia,... Llegan noticias de que está enfermo y a punto de morir. Se produce un accidente y el vapor se hunde dos días antes de su llegada a la estación. Tras el tiempo que dura la reparación, Marlow se adentra en el Congo hacia la estación interior. Narra las experiencias negativas sobre el colonialismo: brutalidad, violencia, caos, locura. Marlow quiere trasladar a Kurtz para su curación pero este se niega. Ha escrito un informe sobre las costumbres de los nativos que incluye una anotación final: “¡Exterminad a todas esas bestias!”. Marlow logra llevar a Kurtz al barco de vapor que debe sacarlo de la selva, pero éste muere en el trayecto, pronunciando sus últimas y enigmáticas palabras: 
«¡El horror! ¡El horror!». 
Antes de morir ha dejado dos encargos: entregar ese informe a un joven periodista y llevar sus cartas personales a la prometida de Kurtz, quien desconoce por completo la brutalidad cometida en el continente africano.
¿Cuál es el significado de esta novela? Por un lado es una propuesta estética de refundación de la novela del siglo XIX en términos de modernidad para llevarla al siglo XX. Por otro lado, la breve extensión del relato conlleva un imbricado sistema de metáforas y símbolos. Es una interpelación al lector para hacerle reflexionar. El lector ha de poner toda su atención. El sintagma repetido “¡El horror! ¡El horror!” encierra la tesis: una visión dantesca de la condición humana. Marlow es un observador que informa, que vuelve a la llamada civilización totalmente cambiado, como un extraño, un alienado, ha perdido la fe en la humanidad.
"Marlow se quedó callado, seguía sentado lejos, una figura borrosa y silenciosa, con la postura de un Buda meditativo. Nadie se movió durante un rato."

domingo, 15 de abril de 2018

Thomas Mann. La montaña mágica

Thomas Mann. La montaña mágica

Rafael Argullol. 



La novela de ideas (3/ 4/ 18)

Thomas Mann (1875-1955) hizo del conflicto entre la vida y la creatividad (Vida/ Arte)) el centro de sus novelas principales: Los buddenbrook (1901),La muerte en Venecia (1912), La montaña mágica (1924), Doktor Faustus (1947). Su gran referente fue Goethe, quien hablaba ya de la necesidad de conciliar Obra y Vida. Uno de los temas nucleares es la enfermedad (in-firmitas), falta de solidez, de firmeza, como un rasgo caracterizador de vida. En La muerte en Venecia, un escritor consagrado, insatisfecho por la imposibilidad de coincidir vida y arte, se encuentra por primera vez de una manera auténtica con el deseo que siente por la belleza de Tasio. Una epidemia en la ciudad va rompiendo el equilibrio anterior. La muerte es la imagen de la verdad íntima. En la última gran obra de Thomas Mann, Doktor Faustus, un personaje atormentado, un músico, solo avanza en su creatividad si acepta no amar, si asume la frialdad, la soledad; si acepta al fin, la enfermedad de la vida.
La montaña mágica ocupa un lugar equidistante entre la primera y la última de sus grandes obras. Plantea el problema de la incompatibilidad entre Arte y Vida, la enfermedad y el tiempo. El protagonista es Hans Castorp, un joven ingeniero que se desplaza a un sanatorio-balneario en Davos, Suiza, para visitar a un primo suyo que padece tuberculosis. La estancia, que en principio era para tres semanas, se prolonga a siete años, de 1907 a 1914, justo antes de que se declare la primera guerra mundial. El joven queda atrapado por el sortilegio de la montaña y del tiempo. Solo puede escapar de allí cuando baja al valle para ser enrolado en el ejército. Castorp es el único personaje que escapa al sortilegio de la montaña, que es la auténtica vida y vuelve a la llanura, a la vida falsa, a la vida que no tiene sentido. Se da un intercambio de los términos: salud-enfermedad.
Thomas Mann impone un ritmo narrativo muy particular. Es un ritmo creciente: el primer día de estancia en el sanatorio dura las cien primeras páginas, las primeras siete semanas se extienden a lo largo de trescientas páginas. El tiempo es extraordinariamente denso, y a medida que pasa, va perdiendo densidad. 

“¿Cuál era en realidad la sensación del joven Hans Castorp? ¿Le parecía que las siete semanas que, demostrablemente y sin duda alguna, había pasado ya entre la gente de allí arriba no habían sido más que siete días? ¿O más bien le parecía que llevaba en aquel lugar mucho más tiempo del que había pasado en verdad?”

La novela es un gran análisis de la relatividad del tiempo, su subjetividad. Depende del estado de ánimo. El tiempo varía a ritmos distintos de acuerdo a nuestro estado espiritual colectivo. El protagonista es ideológicamente, un hombre en transición, como el propio Thomas Mann, contempla el mundo con perplejidad, sin acabar de tomar una posición.

domingo, 8 de abril de 2018

Mi hermana Elba. Cristina Fernández Cubas. Notas a la lectura de los cuentos.



NOTAS a la lectura de los cuentos de 
Mi hermana Elba. 

Cristina Fernández Cubas



1. LÚNULA Y VIOLETA 

La narración arranca en primera persona: “Llegué hasta aquí por casualidad”. Destaca la importancia del espacio, ese “aquí” es una casa de campo con huerto, descrita con detalle en el párrafo dos del relato. A esta granja ha llegado la narradora invitada por Lúnula, a quien conoce en un bar de la ciudad (párrafos 3 y 4). 

 El primer párrafo cumple la función de plantear la escena del primer contacto entre las dos protagonistas. Es el planteamiento, nos pone en antecedentes. Violeta, la narradora, insiste en la casualidad con oraciones condicionales: “ Si aquella tarde no…”Destaca la insistencia en la sensación de soledad, ganas de conversar, los monólogos, y la incomunicación. Los adjetivos que utiliza para describir el espacio de la pensión están cargados con semas negativos: habitación angosta, la soledad ruidosa de la calle, escaleras desgastadas, luna desgastada de aquel espejo,ciudad inhóspita y difícil”. 
 Se describe el momento de la partida de la pensión y lo hace con una anticipación, un primer nudo o atisbo de cambio va a suceder: 
Pero aquel día iba a revelarse distinto”.
En esta escena aparece el espejo*: “Sentí un fuerte impulso y lo seguí”
Es una referencia a Alicia, y puede tratarse de un viaje interior. 
El segundo párrafo introduce el cuaderno de notas de la protagonista por primera vez (aparece dos veces en el relato). Cumple la función de describir la casa, el nuevo espacio. Luego sabremos que tal descripción es real. En los dormitorios se da un nuevo contraste: uno es “pequeño y sombrío” y el otro “amplio y confortable”. En este último se quedará Violeta, la narradora. 
 Aparece la descripción física de Lúnula y podemos establecer un nuevo contraste entre las dos protagonistas: 
  • Violeta es tímida, angustiada, con ansias de comunicación, vivía en una ciudad inhóspita, es escritora, narradora o contadora de historias.
  • Lúnula es sonriente, de voz amable, feliz y sonrosada cara de campesina, cuerpo obeso, dientes descascarillados y enfermizos, sonrisa magnética, vive en el campo, joven, imaginativa, arrolladora. Inventa sus propios juegos y es una lectora de los relatos de Violeta.

Aparece un segundo nudo, “Pero...”, un segundo cambio. Lúnula tiene fiebre y Violeta se va a quedar más días. Se produce el cambio de dormitorio y se va a iniciar el intercambio de las identidades. Lúnula se va a transformar en la narradora, tras corregir tanto los manuscritos, llega a tachar y destruir los párrafos originales. Se produce el intercambio también en el estado de salud. Lúnula está restablecida y Violeta se siente mareada y febril.
Puntos a consultar: la imagen del espejo, el episodio del gallo, el jacarandá y su proceso de floración (no hay prueba de su existencia real).

Al final, Lúnula se va a la ciudad y Violeta se queda en el campo y se completa así la transformación total. El último párrafo, como NOTA del editor, cumple la función de desvelar la realidad: Una sola mujer, con desdoble de personalidad: Victoria Luz.
El cuento está formado entonces por dos textos que pertenecen a dos narradores diferentes. El primer texto es el más extenso y aparece narrado en primera persona a cargo de una narradora que dice llamarse Violeta. Este texto contiene párrafos de un “cuaderno de notas” y una serie de reflexiones, vivencias y recuerdos de Violeta, que cuenta cómo ha conocido a una amiga llamada Lúnula, y cómo se ha instalado en la casa de ésta. La casa es una especie de granja, con un huerto y un pozo, situada en pleno campo (en una zona que no queda precisada en la narración). Allí Violeta se dedica a redactar un “manuscrito” que Lúnula va a leer y a corregir para mejorar el estilo. El lector no llega nunca a conocer expresamente el contenido del “manuscrito”.


El segundo texto es muy breve. Corresponde, como ya hemos señalado, al documento añadido después del relato de Violeta, y se presenta al lector con el título de “NOTA DEL EDITOR”. Se trata de una información inesperada, realizada desde un nivel “extradiegético” por alguien que ha recogido los “papeles” que el lector acaba de leer. 

La “nota” aclara ciertos datos sobre dónde se han encontrado los “papeles” y quien ha podido escribirlos. Este procedimiento, que nos remite a la técnica narrativa del “relato dentro del relato”, suele ser empleado al principio de la narración por los escritores que recurren a él, y sirve para autentificar” como “documento real” una historia de ficción. En el cuento que aquí analizamos, el procedimiento aparece al final del relato “primero” y, más que “autentificar” la historia de ficción, lo que pretende es sorprender al lector con unos datos que vienen a introducir confusión, ambigüedad y cierta contradicción respecto a la realidad de lo afirmado en la narración anterior. El narrador editor se refiere, en efecto, a la historia que el lector acaba de conocer y dice que lo narrado se encuentra en unos “papeles dispersos” que no llevaban “firma visible”, hallados “en el suelo de una granja aislada” a pocos metros del cuerpo sin vida de una mujer. Y añade que 
según el dictamen forense, el cadáver que, en avanzado estado de descomposición, custodiaba la puerta, correspondía a una mujer de mediana constitución. En el momento de su óbito vestía una falda floreada y una camisa deportiva con las iniciales V.L. bordadas a mano”. 
Toda la ropa encontrada en la granja llevaba estas mismas iniciales, y, en el atestado de la muerte, figuran las respuestas de algunos vecinos del pueblo más cercano que habían sido preguntados “acerca de la(s) posible(s) moradora(s) de la granja”. Alguno dijo “haber atendido, en más de una ocasión a una tal señorita Victoria”, y otros, “a una tal señora Luz”; coincidiendo todos en afirmar que 
era de mediana estatura y discretamente agraciada, aunque disentían a la hora de ponderar su generosidad y filantropía. Hubo alguien, en fin, para quien el nombre completo de Victoria Luz no resultó del todo desconocido”.
En el final la protagonista se convierte en la sierva de la amiga y afirma que esperaría su regreso de la ciudad junto a la puerta. Luego aparece otro final, el del cuento, que es un elemento de nivel extradiegético, la NOTA DEL EDITOR desestabilizante y que provoca una sensación de horror: este supuesto editor afirma que el cuerpo sin vida de una mujer estaba en avanzado estado de descomposición, había fallecido por inanición y se hallaba junto a la puerta; la camisa de la mujer tenía las iniciales “V.L.” bordadas, igual que demás prendas, pero no se encontraron documentos de identidad, ni los vecinos del pueblo la conocían, sólo algunos se acordaban de una tal Victoria Luz, mientras que nadie sabía nada de Lúnula y Violeta. Por lo tanto estamos frente a la necesidad de una doble lectura del texto -siendo un relato “desdoblado”- para comprender que los personajes eran en realidad dos desdoblamientos o, mejor dicho, un desdoblamiento y una identificación de la protagonista implícita del relato, la cual aparece solamente en el final.
Entonces, ¿existían Lúnula y Violeta? La respuesta es negativa porque los dos personajes resultan ser una invención de Victoria Luz, quizá aspirante escritora como Violeta, que anhelaba crear un relato pero que luego, demasiado identificada con la historia, se había convertido en el personaje mismo y se había dejado morir; la obsesión literaria y el conflicto contra la falta de inspiración es evidente en el conflicto entre las dos mujeres del cuento. O, la magnitud del desdoblamiento de Victoria Luz tiene un alcance más dramático, lo que en psicoanálisis llamarían disociación o personalidades múltiplessiendo Lúnula y Violeta dos partes de su conciencia escindida, sus dobles, los cuales, según Freud, representarían los deseos y las posibilidades no realizadas. La mujer buscaba una unidad imposible entre la parte imaginativa, fuerte y ancestral de su inconsciente -lo que corresponde a aquella zona oscura donde mandan los sueños y los instintos- representada por Lúnula, y la parte menos creativa, más racional y lógica, que en el relato se llama Violeta, dos personajes que proceden de ella misma y llevan sus iniciales. En este sentido Victoria Luz representa el individuo constantemente en busca de una identidad, un problema típico del sujeto en la sociedad posmoderna y, para lo que se refiere al nivel diegético, un ejemplo de narrador no fidedigno en las antípodas del narrador decimonónico que se proclamaba “realista” y confiable en absoluto.

La escritura, enlazada con la inspiración, en el cuento está representada a través de la imagen del jacarandá del jardín, un árbol exótico que se dice sea mágico y realice los deseos. La inspiración literaria es como el jacarandá, que florece una vez al año y cumple con un deseo solamente si es original, es decir solamente si antes nadie lo había formulado, exactamente como la literatura

  1. LA VENTANA DEL JARDÍN 
Narración en primera persona. Dos años después del último encuentro, el narrador va a visitar “por sorpresa” a los Albert, amigos de la infancia, del colegio: José, Josefina y su único hijo: Tomás, quien ahora tiene 14 años. Lo describe como un niño “un tanto especial, que vivía prácticamente recluido en una confortable habitación de paredes acolchadas”.
 Los padres se marcharon a vivir a una granja abandonada apartada de una aldea. De nuevo no aparecen referencias con respecto al nombre de los lugares. 
El narrador va descubriendo la trama y pasa por estados de incertidumbre e inquietud con su recibimiento en la granja. Aparecen elementos de misterio como el hecho de que hubiesen tres cubiertos en la mesa cuando desconocían su llegada o la no presencia de Tomás en la casa, hecho que hace que el narrador se implique, se sienta atraído y decida quedarse una noche en la casa. Sospecha que Tomás ha muerto pero se equivoca y Josefina la invita a visitar la habitación del chico. La descripción de la alcoba connota incomunicación (muros reforzados y doblemente acristalado. De nuevo un cuaderno, ahora el del Tomás, hallado por casualidad, cumple la función de informarnos. El narrador hace partícipe al lector de un proceso de averiguación. Lo define como un “conjunto de incongruencias”. La tensión va en aumento cuando el narrador decide encaminarse a la habitación de Tomás. La comunicación entre los dos se produce con códigos distintos. Olla, Cuchara y Escoba son los nombres de Tomás, Josefina y José Albert. Se ha establecido un nuevo sistema de comunicación. El narrador planifica la huída para la mañana pero la escena final es dramática. La clave está en la palabra LUNA.
Puntos a consultar: de nuevo ausencia de nombre para el protagonista, de nuevo el campo, una granja, ausencia de referencias espaciales, el misterio del final del relato, los cuadernos como vía de conocimiento, los códigos, la ventana como el espejo, la palabra clave LUNA.

  1. MI HERMANA ELBA
Se abre el relato de nuevo con un diario “de piel, dispone de un cierre, y se inicia el 24 de julio de 1954”. La narradora rastrea los hechos que llevaron a sus padres a lo largo de aquel verano a decidir que sus hijas pasarían el invierno en un internado. 
Lo describe: “Se trataba de un colegio grande y hermoso, situado a pocos kilómetros de la ciudad donde vivíamos”. De nuevo la ausencia de las referencias espaciales. El lugar de veraneo, la playa, tampoco tiene nombre: 
“un pueblo costero con olor a sal y una deliciosa humedad que me rizaba el cabello”.
El colegio es religioso. El carácter ensoñador de la narradora le hace muy llevadera su estancia allí, junto a su hermana Elba, menor pero acomodadas juntas por las noches. Muestra cierta resignación a cumplir el paso de los días sin sucesos extraordinarios (pág. 55). Con la presencia de Fátima en el relato, todo va a cambiar. “Hasta que conocí a Fátima”. Su actitud, su carácter es distinto al de las demás muchachas. Al principio desconcierta su indiferencia pero es admirada por es la única que traspasa los límites y entra en las zonas “prohibidas” y es la relatora de historias bíblicas o de adoración en otras religiones. Fátima es la relatora, la contadora de historias (de nuevo Lúnula) ante un público embelesado. De nuevo la noche para iniciar con Fátima un cruce a lo prohibido (Alicia), a las zonas de las novicias. Elba va a ayudarlesa averiguar los escondites, los sitios ocultos. Llega el verano y de vuelta a casa, conocemos que Elba “tiene siete años, y apenas habla. No es una niña normal”. Y que ya no va a acudir al mismo internado. El segundo año de estancia allí, la narradora ya no se muestra conformada sino que losojos de Elba la van a perseguir, la escucha en sueños y le pide ayuda. Poco a poco va a rechazar ese recuerdo y va a apartarlo de ella. Entonces empieza la felicidad y aparece el primer amor, Damián. Al siguiente verano ocurre la tragedia de Elba  “Una mañana la niñera apareció en la playa a una hora inhabitual.” La narradora vuelve al diario para releer que aquel 7 de agosto fue el día más feliz... 
Puntos a consultar: el vocabulario: refectorio, jaculatorias, prorrumpiera, las citas bíblicas. De nuevo un ser infantil “diferente”, que no habla normal. Escapa de la infancia y la deja atrás con una mirada cruel para entrar en la adolescencia con el beso de Damián. Los juegos de antes son ahora “infantiles”. Solo piensa en sí misma y en su relevancia en el funeral.
En el diario, la protagonista en su día seleccionó los acontecimientos relatándolos bajo su perspectiva e interés, es decir de acuerdo con su subjetividad. El texto empieza con un pequeño prólogo situado temporalmente en el momento en el cual la narradora halla su antiguo diario personal -el momento de su presente- y luego hay la narración de los acontecimientos descritos en él, iniciado el 24 de julio de 1954 cuando tenía once años, y finalizado dos años después. En esta parte la narradora sufre un desdoblamiento porque cuenta lo que le pasó durante dos años de su vida desde la perspectiva de la mujer adulta, pero al mismo tiempo hay un cruce entre la mirada de la narradora adulta en el presente y la mirada de la narradora niña en el pasado, una oscilación entre el yo-aquí-ahora de la mujer y la perspectiva de cuando era niña, durante la época del diario. Las voces se mezclan. En el prólogo la narradora confiesa que no se acordaba por qué había arrancado varias fotografías pegadas con anterioridad en el diario, ni por qué había desfigurado una reproducción del rostro de su hermanita Elba; esto sugiere que pasó algo con ella. El diario será el soporte para la memoria en sus intentos de ordenar el pasado y comprenderlo. Después de un período durante el cual la protagonista estaba muy apegada a Elba, la hermanita con retraso mental, los padres envían a la pequeña a una escuela para niñas como ella y dividen a las hermanas. Pero la visión de Elba empieza a perseguir a la narradora noche y día, la ve 
“constantemente con el brazo extendido, como si, a su manera, me solicitase una ayuda urgente [...], volvía a escuchar su voz. «¡Ayúdame!», me decía.Parecía como si Elba no reposara nunca, como si se mantuviera siempre al acecho, como si temiera caer en el olvido.”
 La protagonista ya no la aguanta, porque le aparece siempre con una expresión de angustias y el brazo extendido, “[...], tomando nota de todos y cada uno de mis pensamientos.”
 Se siente controlada telepáticamente por la hermana. Ahora podemos intuir por qué había desfigurado la reproducción del rostro de Elba, a lo mejor por rabia. Pero Elba no deja de atormentarla, hasta que un día la hermana le grita que se vaya de una vez para siempre, y desde aquel momento la imagen y la voz de la niña desaparecen progresivamente. Cuando, al llegar el verano, las hermanas se reencuentran en la casa en la playa, después de un breve momento de alegría por parte de Elba, la situación cambia y de repente la pequeña se aísla y ya no busca la compañía de la hermana. Esta manifiesta todo su egoísmo: 
“La sensación de que había perdido a una hermana me asaltó de repente pero, ante mi propio asombro, no sentí pesar alguno. [...] Pasaron algunos días. Elba, desde su mundo, parecía intuir que su presencia me resultaba incómoda.”
La protagonista rechaza por completo a la hermana, quizás por lo que representa, o sea un mundo extraño donde ella no quería entrar nunca más, por lo tanto ya no la necesitaba. La distancia entre ellas se hace cada día más grande, hasta que ocurre una desgracia: Elba se cae de la terraza y muere -su cara se destrozó, a lo mejor también por este motivo la narradora pudo haber arrancado las fotografías y desfigurado el rostro de la hermana-, pero tampoco este suceso apaga el egoísmo de la narradora. Durante el funeral y el momento de recibir el pésame, no piensa en el dolor sino en que se siente el centro de la atención. Pero el desconcierto llega al final del cuento, que corresponde al final del diario: 
Pasó Damián con los ojos enrojecidos y me besó en la mejilla. Era el 7 de agosto de un verano especialmente caluroso. En esta fecha tengo escritas en mi diario las palabras que siguen: «Damián me ha besado por primera vez». Y, más abajo, en tinta roja y gruesas mayúsculas: «HOY ES EL DÍA MÁS FELIZ DE MI VIDA» 
Este final es la definitiva confirmación de la crueldad y egoísmo de la protagonista que considera el día del entierro de su hermana como el más feliz de su vida por el beso del muchacho, subrayando el acontecimiento en el diario con una exagerada letra en rojo. 
  1. EL PROVOCADOR DE IMÁGENES
Relato en primera persona, cuyo narrador intenta de nuevo “ordenar ciertos datos que emergen…” Pasado y presente quedan conectados a través de la verbalización de los recuerdos. De nuevo un narrador impulsado a narrar.
Narra el encuentro con el protagonista del cuento: José Eduardo E, compañero de facultad pero lo describe como todo lo contrario a él mismo: H.J.K. Dice que tenía una 
“curiosidad ilimitada y deseos de experimentación y de dominar todo lo relacionado con una materia determinada”.
“Una desmedida curiosidad por las reacciones de sus semejantes que le conducía a someterlos a las más diversas pruebas y trabajos.”
De nuevo el desdoblamiento de identidades, los compañeros...
Cuenta que una vez, al estar sentados en un bar, se les acercó una mujer muy rara y pálida, y empezó a conversar con ellos. Después, el protagonista no volvió a tener noticias de su amigo hasta enterarse de que se casó con ella, con Ulla Goldenberg, y que no solían salir fuera de su casa.

Cuando el protagonista visita a J.E.E, este le mostró su nuevo “pasatiempo”: una colección de máquinas de torturar sexuales, revistas porno, y objetos por el estilo. Entonces él comprendió que Ulla no podía ser quien aparentaba. Su actividad no encajaba con su apariencia física.

Tras haber pasado un tiempo, J. E. E, enfadado, se reunió con su amigo y muy irritado le dijo que definitivamente, Ulla le engañó, no le quería, sino que solamente era una científica que estudiaba su comportamiento y apuntaba todas sus observaciones en un bloc de notas. Posteriormente a este suceso, J.E.E entró en una situación vital crítica, desarrolló una adicción al alcohol y no tuvo una ocupación muy estable.

Un día, el protagonista estuvo en un bar y vio allí a la misma Ulla, que esta vez, al parecer, tenía como su objeto de estudio al propietario del bar. Le preguntó sobre J.E.E, y esta le respondió lo mal que estaba, y, al parecer, el tomar consciencia de aquello le hacía feliz. El protagonista, a pesar de que sabía que aquello era cierto, le mintió diciendo que J.E.E. era un experto cervecero, y ahora, gracias a ello y a la adicción al alcohol que había desarrollado, se ganaba la vida viajando a ciudades diferentes enseñando sobre el arte de hacer la cerveza. Esta explicación, aunque era falsa, al parecer, hizo que la felicidad de Ulla disminuyera, y, al contrario, la del protagonista, aumentara, ya que este, al acabar la conversación, se fue del bar muy contento.
El tema del doble tiene un papel importante, argumento desarrollado por muchos de los grandes escritores de la literatura fantástica, como por ejemplo en la famosa novela de Robert Louis Stevenson, Dr. Jekyll and Mr. Hyde. No por casualidad, el narrador de “El provocador de las imágenes” hace referencia a esta obra al pensar en la repulsión que siente en presencia de Ulla, la novia de su amigo. 
El protagonista narra a Ulla Goldberg la historia inventada de su amigo perdido, llegando a manipular de tal forma la verdad que a la mujer, e incluso al lector, le queda la duda de si realmente José Eduardo Expósito está acabado o todo lo contrario.
El provocador de imágenes” esconde una reflexión sobre la metamorfosis de los personajes, un tema incluído en el grupo todoroviano de los temas del yo de lo fantástico y que recurre a lo largo de toda la historia. Además, se halla también el tema del cuerpo como carne sexual que se inserta en el grupo del tu. Es un cuento que se desliza entre lo extraño y lo absurdo, donde una mujer es el personaje central para burlar al burlador amigo del narrador; éste es homodiegético y relata unos acontecimientos pasados en los cuales participó, desde el encuentro con el personaje del burlador hasta su venganza final. A diferencia del cuento anterior y de muchos relatos más de Fernández Cubas, en este los lugares se nombran: Barcelona, París, Alsacia, Estrasburgo, Toulouse y unas ciudades alemanas. Aparecen incluso el nombre de la mujer, Ulla Goldbergy el del amigo y antiguo compañero de Facultad del narrador, José Eduardo Expedito; en cambio el narrador se nombra siempre por sus iniciales, H.J.K., por lo tanto su verdadero nombre y apellidos no se descubren nunca. Si darle un nombre a las personas y a las cosas significa conferirle una existencia y saber cómo definirlas, entonces es como si el narrador se mantuviera alejado, en una posición en la cual no quiere desvelarse por completo sino solamente apuntar, guardando su identidad medio escondida; ésta se descubre en comparación con la de Expedito, se revela a sí mismo a través del otro. Expedito es el doble negativo de H.J.K. que afirma: 
“Porque él, J. Eduardo E., era un estudiante becado de ternos deslucidos y zapatos ajados, y yo, H.J.K., el reverso de la medalla.”
 A lo largo de la historia, el narrador menciona muchas veces la ropa; ésta no solamente protege el cuerpo de los agentes atmosféricos, sino es parte de la identidad de una época, de una cultura y de una persona misma, y señala la posición de ésta en la sociedad. El vestuario es un sistema de signos; en él cada prenda tiene su significado, su ocasión, su destino de uso. Pero a través de la moda un individuo se puede metamorfosear, puede vestirse para aparentar algo que no es o expresar algo que es o piensa ser, como durante el Carnaval, en un juego consigo mismo y con los demás. Escribe Jiménez sobre la moda: 
“La enorme importancia que ésta adquiere en la época contemporánea tendría que ver con la intensificación de su carácter metamórfico, con la aceleración de su tempo de variación.”
La moda cambia más rápidamente porque somos nosotros mismos y nuestra identidad los que cambiamos y ella juega con nuestro anhelo de transformación pero también con nuestra inseguridad: a muchas personas les angustia la posibilidad de que puedan aparecer anticuados, “pasados de moda” y por consiguiente unos “perdedores” sociales. Expedito había aprendido a confeccionarse un terno por sí mismo, enseñando su deseo de ascenso social, su anhelo de metamorfosis, en cambio el narrador tiene el futuro resuelto de antemano; Expedito es también un poco ladrón porque, al convertirse en amigo del narrador, se adueña de los objetos que él suele olvidarse alrededor y los modifica ligeramente, para que el otro no los reconozca: se metamorfosea a sí mismo y todo lo que toca. El chico es un personaje raro, obsesivo en sus deseos de experimentación; es un buen observador y 
“[...] su desmedida curiosidad por las reacciones de sus semejantes le conducía a someterlos a las más diversas pruebas y trabajos.” 
Cuando algo despierta su interés, este algo se convierte en una idea fija y está dispuesto a cualquier cosa para lograr sus objetivos, precisamente lo que no hace H.J.K., más razonable pero al mismo tiempo sin ninguna pasión, ni siquiera por sus estudios en leyes. José Eduardo Expedito pasa de un tema de investigación a otro,68 se ocupa de personas, idiomas extranjeros, cocina francesa,insectos, poemas, etc. Le gusta fastidiar a los demás, ponerles a prueba, pelearse con ellos, y le interesa provocar lo que él llama “imágenes”. A lo largo del cuento, Expedito convierte en su pareja a la sueca Ulla Goldberg y el narrador afirma que la mujer es la menos atractiva en el mundo y todo en ella le provoca repulsión, un sentimiento que se acrecentará a lo largo del relato. En una ocasión H.J.K. va a visitarlosy encuentra a Ulla adelgazada, pálida y su amigo se porta con ella con desprecio, la humilla; el narrador afirma: 
“Se diría que, por fin, después de largos años de búsqueda, había encontrado el cobaya perfecto en ese ser escuálido que se prestaba sin pestañear a cualquiera de sus caprichos.”.
Igual que los objetos que Expedito modificaba para disimular que no eran suyos y para convertirlos en propios, Ulla también ha cambiado por su culpa, y más adelante el narrador dice haber comprendido el porqué: el amigo se había aficionado a la sadopornografía, y le enseña sus colecciones de libros, revistas y de unos aparatos, máquinas y herramientas de tortura a las que sometía a la mujer, o esto es lo que piensa el narrador. Lo que Expedito llama imágenes, son las reacciones de las personas bajo sus estímulos, de cualquier tipo, antes verbales y luego físicas, en este caso son los sufrimientos que le inflige a Ulla, verdaderas perversiones. Son las sumisiones a su poder. Son incluso imágenes de metamorfosis, de un cambio que él introduce en la persona, animal u objeto; es el resultado que logra, unas verdaderas imágenes nuevas, que él mismo provoca, por esta razón puede considerarse un “provocador de imágenes”. Toda su vida gira alrededor de esto: cuando por ejemplo introduce una mantis religiosa en el terrario de un escorpión, o cuando provoca el enfado de los maîtres, o se fingía tartaja o ceceoso para ver la reacción de quien lo escuchaba; se transforma a sí mismo para que los otros lo vean constantemente diferente, con una identidad que Bauman ha definido “líquida”. 
Expedito corresponde a un personaje maniacal, obsesionado por su proyecto de provocar imágenes desafiando a todos y viviendo en un eterno presente donde tiene mil objetivos, los cuales lo impulsan a una actividad frenética: sus metamorfosis y sus imágenes no son sino una forma de alienación. En su deseo de omnipotencia, el hombre desea poseer a Ulla y utilizarla como un objeto, quitándole su dignidad de persona y experimentar sus límites para experimentarse a sí mismo, a su mismo poder como provocador. Si el amor es un encuentro con el otro, el deseo -en este caso perverso- no conoce el encuentro: H.J.K., disgustado por la situación y por la imagen aparecida en su mente de la relación sado-maso de la pareja -el amigo había logrado provocar una imagen más-, huye de la casa de su amigo pero confiesa: 
“[...] la sombra de Ulla no dejó de atormentarme durante algunas semanas.”
 Entonces empieza a reflexionar sobre la razón de toda aquella aversión, del porqué la veía:
 “[...] como un ser inhumano fuera de toda posible lógica. [...] Recorrí mentalmente su cuerpo insignificante, su piel mortecina, aquellos labios viscosos, su mirada.”
La mirada de la mujer molesta al narrador que la define demasiado transparente, fija, inexpresiva. Otra vez piensa en el vestuario, esta vez de Ulla, lo juzga un conjunto de prendas nocombinables: para él, ella misma es un conjunto de partes no combinables, en su mente representa la monstruosidad, la desproporción, todo lo que va contra la armonía y la hermosura. Si la mujer es objeto de atracción y de deseo perverso por parte de Expedito, en cambio es objeto de odio y repulsión para el narrador; en cualquier caso es un objeto central para ambos, es probable que la repulsión de H.J.K. oculte una atracción y el mismo inconfesable deseo de someterla a las torturas del amigo, por odio. El narrador cita a tres entre los más célebres personajes que representaban el miedo a lo innombrable, a una dimensión desconocida y sin forma -lo que para él era muy semejante a Ulla-, es decir Frankenstein, Drácula y Hyde. Finalmente une la figura de Ulla a la de Hyde, con todo lo que puede significar: 
“Hyde provocaba una aversión indefinible emanada de su propia inhumanidad. Como Ulla Goldberg. Exactamente igual que Ulla Goldberg. [...] Ulla, intenté convencerme, no existe.”
Ulla es como Hyde, el cual representa también el doble que habita en cada persona; en efecto, Ulla manifestará su doblez al final de la historia. Vemos que ambos los hombres, H.J.K. y Expedito, no consideran a la sueca como una mujer, una persona, sino como un objeto, el primero en una dimensión fantástica que remite a un personaje inhumano, el segundo en el ámbito de la perversión, donde Ulla es solamente carne -ni siquiera un cuerpo- que desempeña la función de cobaya para los experimentos de su pareja. Un día encuentra al amigo en una taberna. Este está completamente borracho y le revela: 
“«Ulla», dijo solemnemente Eduardo, «es una Provocadora.» [...] era la más grande provocadora de imágenes que ser alguno pudiera concebir.”
 Ulla le había engañado porque, mientras él se creía un gran provocador de imágenes que lograba someter a cada cual a sus caprichos, era ella la provocadora que lo estudiaba y lo observaba a escondidas, luego lo describía todo en una agenda que una mañana el hombre había leído. H.J.K. se da cuenta de que Ulla aparentaba una personalidad y al mismo tiempo escondía otra. La borrachera del amigo le provoca una metamorfosis, en primer lugar lingüística porque empieza a hablar en varios idiomas, mezclando castellano, catalán, alemán y un idioma incomprensible, y en segundo lugar física, andando a gatas por el suelo: se ha burlado al burlador quien ha regredido a un estado infantil o animal; Ulla había provocado este cambio, esta imagen de desesperación y de pérdida de identidad, lingüística y humana. El protagonista, al encontrar a la mujer en otra taberna, sigue describiéndola como una figura monstruosa y la define un excremento, es decir el producto más bajo y asqueroso que producen los seres humanos y los animales: la degradación de Ulla ha alcanzado un nivel ínfimo, peor que la de Expedito. Cuando H.J.K. toma las riendas de la situación y se convierte él mismo en provocador de imágenes para vengar a su amigo o simplemente para humillar a aquella mujer que siempre había detestado, diciéndole que Expedito se había convertido en un ilustre cervezólogo, parece que la influencia de Expedito sobre él se haya desvanecido y que ahora se sienta más fuerte y autorizado a actuar. O que se haya metamorfoseado él también, dejando atrás su indiferencia por todo. A Ulla le quedaba solamente la rabia de aquella imagen, de victoria para los amigos y de derrota para ella.