miércoles, 3 de enero de 2018

SOLENOIDE, la novela traslúcida




SOLENOIDE
Mircea Cărtărescu
Traducción de Marian Ochoa de Eribe
Posfacio de Marius Chivu
Editorial Impedimenta, 2017
786 páginas


He llegado hasta el final:

Nos quedaremos allí para siempre, a resguardo de las aterradoras estrellas”.

   Casi ochocientas páginas donde sumergirse y bucear por las obsesiones, los delirios, las “anomalías” del protagonista hasta llegar a sentir el abismo, el vacío, e intentar distinguir las señales para orientarnos. Deambular por Bucarest, la ciudad de la melancolía, y por el subsuelo imaginario de edificios en ruinas, por los recovecos de la mente desde donde se construye la realidad... Sí, parece inabarcable y agotador. Las páginas apenas intentan contenerlo todo, pero muchas veces durante la lectura, se desbordan y tienes que parar de leer, dejarlo para más tarde. Y después, el libro te reclama de nuevo, lees y te hipnotiza. ¿Dónde está el truco? ¿De dónde emana su poder de atracción?
Es uno de esos libros sobre los que resulta muy difícil, si no imposible, explicar de qué va, cuáles son sus temas. Y es entonces cuando pensamos en la novela como vía de conocimiento, como proceso de indagación, de averiguación. Hagamos un intento.

   En primer lugar, merece un reconocimiento especial la excelente traducción del rumano a cargo de Marian Ochoa de Eribe, porque es muy difícil traducir a un autor con un estilo tan personal, tan hipnótico, y que el lector sienta que está leyendo en la lengua original. Y más cuando uno de los potenciales de la novela es la fuerza del lenguaje, que oscila entre la lucidez extrema y el delirio onírico.

   El libro (el manuscrito de un narrador sin nombre) se compone de cincuenta y un capítulos, repartidos en cuatro partes de una extensión similar, excepto la primera, que es más extensa. El protagonista es un joven poeta frustrado que escribe recuerdos sobre su nacimiento, sobre episodios de su infancia y adolescencia, algunos turbios como la estancia en un sanatorio para curar la tuberculosis, o el estigma de un hermano gemelo fallecido al poco de nacer. Todos los personajes, también los del presente, están faltos de esperanza. Se trata de una interpelación al pasado desde la nostalgia y la ironía.

     Estos recuerdos alternan con las descripciones realistas de su vida cotidiana y anodina como profesor de Rumano en la Escuela General número 86 en Bucarest, ciudad triste y melancólica, que se erige como un personaje más, decadente y en ruinas. Compra una casa con forma de barco, construida sobre un solenoide, una casa con docenas, miles de estancias, y una habitación en la que duerme “entre la cama y el techo, dando vueltas de un lado a otro como un nadador en un agua perezosa y brillante.”
El solenoide es el elemento que hace posible la huida a otras dimensiones, no solo el que se encuentra bajo la casa, sino también los otros cinco señalados en el plano de la ciudad con círculos recortados. Y es que el cuaderno tiene además una existencia nocturna. Contiene los fragmentos de recuerdos de experiencias oníricas anotadas durante años. El propio Cărtărescu confirma en una entrevista a El País:
“Todos los sueños que aparecen en el libro son sueños que he tenido. Y construyen un cuerpo del que se desprende Solenoide

     Estos últimos meses han aparecido muchas reseñas, la crítica ha sido unánime, el libro aparece en todas las listas de éxitos editoriales del 2017. De acuerdo en lo general: una novela excepcional, una obra de arte, una experiencia desasosegante, un edificio narrativo capaz de cambiarte tu vida de lector. Se mencionan diversas influencias, ecos de Pynchon, Borges, y sobre todo están presentes las voces de Kafka.
En efecto, uno de los temas del libro es la escritura y su proceso, y también la lectura, los escritores, nos habla de “los libros de la soledad”, del “inútil vacío de la literatura”. Además, el protagonista sin nombre construye una hipótesis sobre cómo hubiera sido su vida si su poema “La caída” lo hubiera convertido en un escritor de prestigio y no en un poeta fracasado. Existencialismo, estética, metafísica, las diez páginas con la palabra “¡socorro!” repetida hasta el infinito, la búsqueda de la salvación, un manuscrito plagado de metáforas, de digresiones, de poesía, diseñado como un plan de fuga, un plan de huida del mundo. El resultado es todo Literatura.
En Solenoide podemos rastrear algunas pistas más otras voces, como la de Milan Kundera (1929) y su obra El telón, ensayo en siete partes (2005). Es una reflexión en torno a la novela como género literario capaz de desgarrar por un instante el telón de prejuicios y pre-interpretaciones con que desciframos no solo nuestra vida sino la historia entera de la humanidad. En efecto, Solenoide es una novela que piensa. Hemos apuntado que la originalidad de esta obra radica en la fuerza del lenguaje, (magistralmente traducido, insisto), tanto en los aspectos temáticos: la estrategia de la huida, a búsqueda de la salvación, la literatura como plan de fuga; como en los aspectos formales: sitúa a los personajes en un mundo inverosímil, de ensoñaciones y experiencias oníricas y alucinatorias. Vuelvo a Kundera y su teoría.

Cuando el novelista enfoca su objetivo sobre una problemática existencial, ya no se impone como regla o necesidad la obligación de crear para el lector un mundo verosímil.” En efecto, Kundera apunta a Kafka como el primero en superar la frontera de lo inverosímil y define las “novelas que piensan”, como aquellas “donde la reflexión (es difícil llamarla digresión) está sin cesar presente, incluso cuando el novelista cuenta una acción o cuando describe un rostro.”

Leer Solenoide es una mirada hacia el interior de nosotros mismos y sentir el abismo en que nos hallamos, el vacío, la melancolía.

No escribo para que esto lo lea alguien, sino para intentar comprender qué me pasa (...) Al escribir sobre mi pasado, y sobre mis anomalías y sobre mi vida traslúcida, a través de la cual se ve una arquitectura inmóvil, intento (...) distinguir las señales, ordenarlas para poder comprender qué dirección indican y encaminarme hacia allí.”

El protagonista sin nombre es la voz narrativa que conduce al lector hacia un viaje introspectivo. No lo lleva de la mano, no lo acompaña ni lo guía, sino que lo agarra con fuerza, lo sacude, lo emociona, lo deslumbra y lo reconcilia al fin con la Literatura.


sábado, 30 de diciembre de 2017

El sueño del caballero


La vida es sueño. Calderón de la Barca

El gran teatro del mundo
Calderón de la Barca y el drama barroco
Andreu Jaume



Última sesión. La sala casi vacía aunque siguen entrando algunas personas. Lo cierto es que hace una tarde desapacible, algo fría y triste. Las mujeres que venimos solas formamos islas flotantes sobre el suelo de tarima. No sé por qué escribo aquí y ahora, para llenar la espera hasta que dé comienzo la charla.
Buenas tardes. 
Hoy concluimos este ciclo de ponencias con una reflexión sobre Calderón de la Barca y una contemplación: el cuadro de Antonio de Pereda, El sueño del caballero o Desengaño del mundo, sobre la vanidad del mundo que nos llena de bienes efímeros. Es uno de los cuadros más representativos del Barroco: el ángel recordando la vanidad, la evanescencia, la nada. Recuerda al caballero rico que sus pertenencias son una ilusión.

Es Calderón de la Barca “el de más altura de todo aquel teatro europeo”, según Walter Benjamin. En La vida es sueño, en palabras del propio Benjamin, es el monólogo, la reflexión, (algo equiparable a la voluta en la arquitectura) lo esencial, lo que da desarrollo y consistencia a los personajes. Es el momento en que el personaje huye de su destino. En la historia de Segismundo se da la restauración de un orden, alterado al principio, y que debe pasar por una expiación. Hay un tránsito de la violencia a la prudencia, de lo salvaje a lo civilizado. 

“Más sea verdad o sueño / obrar bien es lo que importa; / si fuera verdad, por serlo; / si no, por ganar amigos / para cuando despertemos”.

Segismundo es el hombre bruto que debe pasar por una serie de pruebas. Los monólogos sirven de remansos. Va descubriéndose a sí mismo y va conformando su nueva identidad.

Todo el drama barroco español pasa por el prisma de la muerte y de la redención cristiana, a diferencia de las obras de Shakespeare, cuyos personajes averiguan la afirmación de la vida terrenal.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Estrella distante. Roberto Bolaño




¿Qué es vivir poéticamente? Con esta pregunta abre Juan Villoro una tertulia sobre la novela de Roberto Bolaño, Estrella distante (1996). Advierte de que no estamos ante una novela fácil, porque está llena de matices.

En las novelas de Bolaño, personajes que no son poetas, que no escriben, que viven sin obra, son transgresores e indagan la realidad en busca de una verdad oculta. Arturo Belano, alter ego de Bolaño y Ulises Lima, alter ego de Mario Santiago, poeta chileno, aparecen en Los detectives salvajes, novela que influye en toda una generación. Sus protagonistas van por las carreteras de México buscando a una mujer, Cesárea Tinarejo, predecesora del realismo visceral, un grupo poético que trata de vivir situaciones rebeldes.

El protagonista de Estrella distante, novela corta sobre la represión en Chile, es un aviador que escribe con el humo de su avión versículos de la Biblia y poemas efímeros que pueden leer los prisioneros en los estadios. Durante la dictadura se "sofistica'' hasta concebir la tortura como una de las bellas artes. Dandy del horror, encarna un tema caro a George Steiner: la paradoja del genocida con espléndido gusto artístico y la imposibilidad de la estética para definir una moral.
Bolaño utiliza un recurso en Estrella distante que consiste en decir que es un desprendimiento de su última obra, La literatura nazi en América, publicadas ambas casi simultáneamente. Lo dice en la primera página:

En el último capítulo de mi novela La literatura nazi en América se narraba tal vez demasiado esquemáticamente (no pasaba de las veinte páginas) la historia del teniente Ramírez Hoffman, de la FACH. Esta historia me la contó mi compatriota Arturo B, veterano de las guerras floridas y suicida en África, quien no quedó satisfecho del resultado final. El último capítulo de La literatura nazi servía como contrapunto, acaso como anticlímax del grotesco literario que lo precedía, y Arturo deseaba una historia más larga, no espejo ni explosión de otras historias sino espejo y explosión en sí misma. Así pues, nos encerramos durante un mes y medio en mi casa de Blanes y con el último capítulo en mano y al dictado de sus sueños y pesadillas compusimos la novela que el lector tiene ahora ante sí. Mi función se redujo a preparar bebidas, consultar algunos libros, y discutir, con él y con el fantasma cada día más vivo de Pierre Menard, la validez de muchos párrafos repetidos.
Se trata de un recurso que dota de verosimilitud al texto: Arturo Belano le contó la historia. Un rasgo de Bolaño es la ilusión de vida que genera y la sensación de que lo que ocurre es experiencia vivida.

El título de la novela Estrella distante evoca la bandera chilena. Es una invitación a la reflexión sobre cómo podemos narrar un hecho histórico (el golpe de estado en Chile). Cuando el narrador vio por primera vez a Ruiz Tagle, Allende era todavía el presidente. Se mueve por los talleres literarios de la universidad. En la obra, la gemelidad nos lleva a destinos en espejos (las gemelas Garmendia) y la duplicidad del personaje Carlos Wieder y Ruiz-Tagle, aparece la mezcla de estética y baja conducta ética. Ruiz-Tagle es el personaje que ellos conocen, con un carácter especial, suscita el repudio de la Gorda, tiene características singulares pero no es alguien que luego prefigure a Wieder.

La estrategia es tener a un personaje que conocemos bien aparentemente pero, ¿qué sabemos realmente de alguien que creemos conocer? Un personaje se convierte en otro, le asigna un enigma que involucra al narrador. Dosifica el horror estético porque aparece una mecánica de la poesía: con el piloto, pero después asistimos a una exposición de fotografías de mujeres muertas o mutiladas, es un museo del horror que pretende ser arte.

Bolaño, en la elaboración de un tema, va a apropiarse de un narrador y su amigo: dos personas que buscan lo mismo. La novela es el cruce de sus investigaciones. Alude a la violencia pero no de un solo signo. El narrador se postula como un testigo lejano, conoció a una persona hace mucho tiempo y recibe cabos de una historia. En el capítulo 8, el narrador entra de nuevo en la trama. Aparece en escena y se convierte en un detective paralelo al detective Romero, que le pide que identifique a Carlos Wieder en distintas revistas de poesía. Van a “cazar” a alguien a partir de unas revistas condenadas al olvido.
¿En qué medida ver y participar como testigo es algo pasivo o se convierte en algo activo? ¿Cuál es la responsabilidad del que narra? ¿Existe la objetividad para el que cuenta? Bolaño equipara la venganza con la justicia. convierte en problema la condición de ser testigo. Si no hay legalidad, no puede haber justicia.
En efecto, no estamos frente a una novela fácil, está llena de matices: sensación de pérdida, de orfandad de una generación, del exilio que atañe a todos los personajes.


domingo, 19 de noviembre de 2017

El pálido reflejo del pensar


El pálido reflejo del pensar
Hamlet (Tercer acto), traducción de Tomás Segovia
El gran teatro del mundo.
Las tragedias de Shakespeare

Andreu Jaume

        Vuelvo a las clases de Literatura después de algunas semanas y la tarde, de repente, se ha tragado la luz que entonces clareaba las paredes del Aula 1. Noviembre parece un buen mes para la tragedia. Corren tiempos de incertidumbre, algunas decisiones se cargan de inmediatez, todo lo que acontece se vuelve difuso de pronto, y el deseo de normalidad se queda solo en buenas intenciones.
El ponente empieza a hablar.

Buenas tardes. Seguimos con el gran ciclo de las tragedias de Shakespeare, algunas de las obras más asombrosas, más terribles de la literatura universal, las concebidas entre 1601 y 1607, periodo en el que el autor alcanza cotas insospechadas. Es aquí ya un Shakespeare prácticamente inexplicable.

La tragedia es un género de Occidente, que nace en Grecia y muere en el Renacimiento. Su orígenes están relacionados con rituales de sacrificio. De repente, con Sófocles, Esquilo y Eurípides, se convierte en literatura. Se dramatizan los límites humanos. Los mortales aceptan aun sin entenderlo, el castigo de los dioses. Hay una aceptación, una conformidad.
La tragedia evoluciona en el siglo XVI, con la gran eclosión del teatro, hacia un género de venganza de un crimen, la tragedia de venganza.

      Hamlet, (1601) es la historia de una historia que no debería haber ocurrido. Es una tragedia demorada. El príncipe detiene la acción y piensa el mundo. En la conciencia del príncipe de Dinamarca laten las contradicciones entre justicia y venganza, razón y locura, destino y azar, realidad y ficción, honradez y maldad, responsabilidad y libertad. Es su primera gran tragedia. Dramatiza el paso al mundo de la razón, ya despojado de la religión.

En las primeras escenas se concentra casi toda la obra. El primer diálogo ya demuestra la depuración del lenguaje y la técnica del control del tiempo. La historia comienza cuando unos centinelas ven el espectro del rey muerto, padre del príncipe de Dinamarca. Avisan al joven Hamlet, que está apesadumbrado porque su madre se acaba de casar con el hermano de su padre, nada más morir este. El espectro de su padre le revela la causa verdadera de su muerte: que fue envenenado por su hermano para usurparle la esposa y la corona. Y él necesita comprobar, demostrar lo que ha escuchado. Para ello encarga una obra de teatro, La ratonera, para comprobar a través de la literatura lo que el espectro le ha revelado.

 Hamlet no es un príncipe al uso, es estudioso, un intelectual melancólico; alguien que piensa, alguien que no está hecho para la acción. En los monólogos se expresa el carácter del personaje opuesto a su destino. Son espacios de libertad y de paz. Son la expresión del ser. Está deteniendo la rueda del destino. “El pálido reflejo del pensar”. Ha comprobado la versión del espectro, pero aun así no logra ejecutar el mandato del padre.  Pensar le impide actuar, no es resolutivo y gracias al pensamiento va cometiendo calamidades. Mata a Polonio en una acción errónea y va a ser una muerte absurda que lo cambia todo. Se altera toda la planificación de la tragedia. Él mismo se reprocha su incapacidad para la acción.

De esta manera la conciencia
hace de todos nosotros cobardes,
y así el matiz nativo de la resolución
se opaca con el pálido reflejo del pensar...

sábado, 28 de octubre de 2017

Diálogos Festival eñe 2017


      1. Javier Marías, Arturo Pérez Reverte y Agustín Díaz Yanes, moderados por el periodista Jacinto Antón, abren la tertulia con una declaración: son amigos desde los tiempos remotos de juventud, en algún caso, y de bastantes años en todos. Y así cualquiera, ese va a ser el punto de partida, la amistad.

Ellos son amigos, y eso a pesar de que para Díaz Yanes, la amistad es mucho más difícil entre escritores y cineastas porque, en general, son personas muy envidiosas. Marías hace una alabanza de la amistad, que a diferencia de la familia, no tiene compromisos ni obligaciones: a los amigos los eliges tú. Pérez-Reverte incluye un nuevo concepto, el de “lealtad”. Dice que él solo entiende la amistad con lealtad, porque esta no se puede fingir, que la vida te va despojando de muchas palabras pero la lealtad se queda. Apunta que ser leal es, al final, como ser leal a uno mismo y así, se envejece de una manera mucho más favorable.
Otra idea que introduce Pérez-Reverte es el de la amistad entre enemigos cuando, unidos por circunstancias adversas, salen a la luz aquellos códigos que son compartidos, algo que les une. Es también una forma de amistad propia de la complejidad del ser humano. Citan algunas películas que tratan sobre el tema de la amistad, El cazador, Ricas y famosas, …

¿Cómo se hace para entender la vida sin haber leído a los clásicos, sin haber visto las películas que estamos nombrando? pregunta Pérez-Reverte. Sus amigos le responden que ahora los jóvenes perciben y entienden la vida de otra manera, con sus propios referentes.
Javier Marías señala que en dos generaciones se ha perdido el concepto de canon, de tradición literaria, o de todos los títulos que se tienen que leer si un joven quiere ser escritor, ya sea para la trasgresión o para no repetir.
Al final, a modo de conclusión, Javier Marías cierra con una idea que me parece interesante. Afirma que lo que no ha cambiado con el paso del tiempo es la necesidad que tenemos de aprender sobre el mundo a través de representaciones. El tipo de emoción y conocimiento sobre el mundo que se tiene a partir de la ficción es incomparable a lo que nos llega a través de la vida real, por la que andamos muchas veces distraídos y atribulados. La ficción nos da siempre un mayor conocimiento sobre el mundo y el ser humano.

    2. Javier Cercas y Jesús Ruiz Mantilla dialogan sobre la realidad en la novela. Bueno, podemos decir que es Cercas quien lleva todo el peso de la conversación. Está tocado, se le ve afectado por las informaciones sobre lo que está ocurriendo en Catalunya. Él se siente un desarraigado y explica la historia de su familia al llegar desde su pueblo natal a Girona cuando él tenía cuatro años. Repite varias veces la cita de Bernard Shaw: “Lo único que se aprende de la experiencia es que no se ha aprendido nada de la experiencia”.



Habla de su última novela, El monarca de las sombras, como un homenaje a su propia madre. Trata sobre la emigración, el desarraigo, sobre la herencia. Es arriesgado hablar de la propia familia pero apunta que un escritor debe correr riesgos. Este libro habla realmente de su dilema moral Necesitaba deshacer el nudo en su cabeza y escribir sobre este “héroe” familiar para comprenderse a sí mismo.
Ruiz Mantilla le pregunta sobre los procesos de creación de sus novelas, que siempre, en mayor o menor medida, estar presentes en todas ellas. Cercas lo confirma y dice que escribe novelas de aventuras sobre la aventura de escribir novelas. Habla de la transparencia, de escribir historias a partir de un dilema moral.

martes, 24 de octubre de 2017

El primer cuento de Onetti



El primer cuento de Juan Carlos Onetti, «Avenida de Mayo-Diagonal-Avenida de Mayo» (1933) comienza en una esquina determinada de la ciudad de Buenos Aires, la de la Avenida de Mayo y Florida. Una voz en tercera persona narra el recorrido del protagonista, Víctor Suaid, de ida y vuelta entre las calles que aparecen en el título del relato.


Cruzó la avenida, en la pausa del tráfico, y echó a andar por Florida. Le sacudió los hombros un estremecimiento de frío, y de inmediato la resolución de ser más fuerte que el aire viajero quitó las manos de los bolsillos, aumentó la curva del pecho y elevó la cabeza, en una búsqueda divina en el cielo monótono. Podría desafiar cualquier temperatura. Podría vivir más allá abajo, más lejos de Ushuaia.


   Así, Suaid camina por la ciudad, siente frío, observa luces de anuncios, sortea el tráfico, rememora una sueño… Las asociaciones psicológicas, los sentidos y la memoria van dirigiendo el fluir de conciencia del personaje. Ha salido a despejar la mente por la ciudad pero anda obsesionado por una invención. Se refugia en la ilusión que le proporciona su amor por María Eugenia.

Sabía que María Eugenia venía. Sabía que algo tendría que hacer y su corazón perdía tontamente el compás. Lo desazonaba tener que inclinarse sobre aquel pensamiento; saber que, por más que aturdiera su cerebro en todos los laberintos, mucho antes de echarse a descansar encontraría a Maria Eugenia en una encrucijada. Sin embargo, hizo automáticamente un intento de fuga.

   Es un relato de elección, sobre los misterios del libre albedrío. El protagonista debe tomar una decisión. De pronto, al pensar en ella se emociona, imagina una aventura épica y decide volver allí. María Eugenia es para él una encrucijada. Y con ella aparece la segunda historia, una historia privada que le obsesiona.
Onetti, en sus cuentos, elige un recuerdo, que se convierte en un momento como emblema, un solo recuerdo para una vida. Se rememora justo para ser alterado y mostrarse en una versión  que nunca es definitiva.

Leer el cuento Aquí


domingo, 8 de octubre de 2017

Leer o morir


Cada inicio de curso, al presentar las lecturas al alumnado de Bachillerato, lo hacemos con sumo tacto para no asustar su sensibilidad de jóvenes indolentes y despertar en ellos cierta curiosidad. ¿Qué sentido tiene estudiar Literatura en en siglo XXI? ¿Qué finalidad? ¿Qué es un clásico? y sobre todo, ¿Por qué tenemos que leer a los clásicos? Son preguntas interesantes que merecen una reflexión previa en el inicio de un curso de Literatura en el que habremos de convivir con Cervantes, con los poetas del siglo de Oro, o con la propia condesa Pardo Bazán y sus Pazos de Ulloa.

Es muy difícil llevar a la práctica de manera eficaz el propósito de fomentar la lectura y la escritura desde el aula. Tenemos que leer seis obras, seis clásicos de la literatura, que abarcan desde el Renacimiento hasta nuestros días. “Tenemos que” es una perífrasis verbal de obligación. Y, no vale engañarse, la obligación contiene semas que se oponen a la creatividad, al placer de leer, al puro deleite gratuito de lo estético. No hay más opción que leer o morir. Hemos de intentarlo. Si abordamos las lecturas desde la propia vida, desde el intento de conocernos a nosotros y a los otros, de leernos a nosotros mismos y a los demás, entonces empezarán las preguntas y algunas respuestas.

Recuerdo aquí la cita de Marcel Proust. “Solo mediante el arte podemos salir de nosotros mismos, saber lo que el otro ve desde ese universo que no es el mismo que el nuestro, y cuyos paisajes nos serían tan desconocidos como los que pueda haber en la luna”.
(Aparte) * Llevarles hacia un breve coloquio sobre la finalidad del arte. Siempre funciona.

¿Por qué habéis elegido esta materia en vuestro último año de Bachillerato? Seguramente por motivos prácticos. Parece más fácil. Habrá que leer y no tanto estudiar o memorizar. Está todo en internet. Los comentarios de texto se pueden copiar. Buscas los resúmenes y ya te sabes el argumento, los personajes,... Luego está el tópico del aburrimiento, de la pereza, leer requiere detener el tiempo que nos rodea, momentos de quietud y soledad. Quizá también de huída, o tal vez de refugio. Y hoy tenemos al alcance muchos medios para evadirnos, para no pensar, para no concentrarnos, para no detener el tiempo.

Empecemos por el principio, ¿Qué es la lectura?

La lectura es un proceso para la interpretación de signos gráficos por medio de recreaciones mentales que permiten ver lo que no está presente. Esto es, leer es imaginar una realidad. La lectura despliega de inmediato su capacidad transformadora y convierte un mero objeto-libro en un mundo, en un relato. Si realmente entramos en un libro, una historia, lo hacemos con la imaginación. Se produce un desplazamiento de realidad.
“Ver lo que no está presente” (sí, pero en interpretación subjetiva, individual) es todo un reto y un descubrimiento que siempre suma. Otros medios nos lo ofrecen ya cocinado, sin necesidad de imaginarlo, de recrearlo. La capacidad de imaginar no es una condición natural del ser humano, sino que necesita de ser ejercitada. Si no adiestramos a nuestro cerebro en la costumbre de leer, se pierde interés y la lectura se vuelve una tarea cansada y sin sentido, quizá porque ya hemos perdido la capacidad de relacionar las ideas impresas con nuestra vida diaria. Curiosamente, cuando leemos en clase, o para la clase, el proceso no acaba en cada uno de nosotros, sino que se extiende al comentario de lo leído. Así, obtenemos algunas respuestas y muchas preguntas.

LEER para absorber, asimilar, emocionarnos, pensar, razonar las contradicciones, defendernos, estimular el espíritu crítico, hacernos preguntas, cultivar nuestro sistema de creencias, dotarnos de estrategias frente al intento de manipulación, adentrarnos en la condición humana. La lectura como refugio, como abono de los sueños.


LOS CLÁSICOS
Desde tiempos muy antiguos viene la idea del canon de aquellas obras dignas de imitación, que comportan un valor permanente, perdurable en el tiempo y en la memoria. Más cercanas son las definiciones de Italo Calvino en Por qué leer a los clásicos, (Siruela) como aquella de que los clásicos son en realidad relecturas, o la que afirma que un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.
Clásico es todo libro que se configura como equivalente del universo, a semejanza de los antiguos talismanes”.

Y al fin, hundidos por completo en el juego de las definiciones de clásico, volvemos a Italo Calvino para pensarlo: «Los clásicos son esos libros de los cuales se suele oír decir “Estoy releyendo…” y nunca “Estoy leyendo…”».

     Para cerrar el círculo recordamos que un clásico es un libro que se presta a incesantes revisiones e interpretaciones; nos permite una indagación en el conocimiento del ser humano, no caduca, es moderno; es un libro, en palabras del propio Calvino, que nunca termina de decir lo que tiene que decir, de ahí que su potencial recorrido se antoje infinito. «Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste con él».

http://www.siruela.com/archivos/fragmentos/Leerclasicos.pdf
Por qué leer los clásicos. Italo Calvino