martes, 12 de septiembre de 2017

"En memoria de Paulina". Un cuento de Bioy Casares




“En memoria de Paulina”
Adolfo Bioy Casares (1914-1999)


El cuento pertenece a la colección de seis relatos fantásticos que componen el libro La trama celeste (1948). En la introducción, Pedro Luis Barcia apunta que los seis narradores escriben “en situaciones extremas, en límites de avasalladora desilusión”. Me parece un nexo de unión muy interesante por cuanto Bioy Casares es un maestro de los juegos de apariencia y realidad.
Sus cuentos fantásticos tienen una realidad alterna donde aparece el ámbito de lo cotidiano. Pero es que además, en el texto que nos ocupa, “En memoria de Paulina”, los dos personajes masculinos son escritores. Siento verdadera atracción por los los relatos donde, de algún modo, aparece la literatura urdiendo tramas sobre sí misma. También me gusta escribirlos.

En memoria de Paulina” es, en apariencia, una historia de amor. El tono del narrador es sentimental e idealizador de la amada. Es un relato que pone en contacto con una historia de doble fondo, porque de forma soterrada pero triunfal aparece la historia de una rivalidad, de celos.

El título nos evoca la frase latina In memoriam, por lo que nos acerca a la idea de muerte y también de homenaje al respecto de Paulina, la protagonista femenina. Así, tenemos un triángulo amoroso con la heroína situada entre dos hombres muy antagónicos. Pero los dos son escritores. Del narrador, no conocemos el nombre, y tiene “un prestigio literario tempranamente alcanzado y perdido”. Julio Montero presenta el argumento de uno de sus cuentos, donde el personaje inventa una máquina para preservar el alma más allá de la muerte.

Cuando sobreviene la ruptura, el protagonista sigue peleando por encontrar la verdad en su ficción, ya sea aceptando su beca para viajar a Londres e intentar olvidar a Paulina, o bien, a su regreso, creyendo que Paulina vino a visitarlo desengañada del amor de Montero.

A pesar de la consumada muerte de Paulina el protagonista intenta reconstruir su ficción nuevamente:
Volvió desde la muerte, para completar su destino, nuestro destino”
Paulina me había perdonado. Nunca nos habíamos querido tanto. Nunca estuvimos tan cerca”
El protagonista insiste en ver la verdad en su fantasía:
Murió sabiendo que el matrimonio con Montero había sido una equivocación, [...] y que nosotros éramos la verdad.”

La verdad triunfa frente a la construcción fantasiosa del protagonista de no aceptar la verdad que aclara los hechos y confirman que Paulina nunca lo amó:
Por desgracia cuando surge la verdad, mi horrible explicación aclara los hechos que parecían misteriosos. Estos por su parte la confirman.”

Algunos rasgos de estilo:
Comienza con un recurso que le gusta a Bioy, la enumeración heteróclita, de cosas que no tienen una serie, los objetos no tienen relación. El narrador describe a Paulina por lo que le gusta:
Paulina me dijo: Me gusta el azul, me gustan las uvas, me gusta el hielo, me gustan las rosas, me gustan los caballos blancos.
Y en esas preferencias se identifica por completo el narrador. Toda definición personal resultaría caprichosa. Es una constelación más o menos romántica.
El narrador se define por sus defectos: “como el refugio en donde me libraría de mis defectos naturales, de la torpeza, de la negligencia, de la vanidad.”

También aparecen relaciones contradictorias entre sustantivos y adjetivos: “privaciones casi dulces”, “horrible paraíso de caramelo”.
Aparecen algunos símbolos, como la estatuilla del caballo como símbolo de la pasión: Paulina puso el caballito en un estante de la biblioteca y exclamó: Es hermoso como la primera pasión de una vida.”

Juego intertextual: Paulina quiere recordar un poema en inglés de Robert Browning en que “un hombre se aleja tanto de una mujer que ya no la saluda cuando la encuentra en el cielo”.
El narrador no logra encontrar los versos en su edición de Oxford y apunta: “estaba singularmente ofuscado y me pregunté si la imposibilidad de encontrar el poema no entrañaba un presagio”. Lo era.

Destacan las escenas secundarias, de realismo detallista bien colocado para volver creíble una historia, aportan un grado de concreción, un brote de la realidad anclado.
El narrador lo cuenta todo, nos sorprende con la explicación. Se empeña en no aceptar la realidad en un principio, cuando detalla con seguridad sus proyectos de vida compartida con Paulina. Introduce interpretaciones que sorprenden.
Este cuento reflexiona sobre la inmortalidad, igual que La invención de Morel. La clave radica en la materialización de un conjunto de imágenes generadas aquí por el odio y los celos, que se imponen sobre la realidad del mundo.

La trama que se desnuda inquieta más que la incertidumbre desde la que se narra. Se contraponen el asombro y el sentido, la necesidad de resolver un misterio o no.
Pasen, y lean.