sábado, 5 de noviembre de 2016

Triálogo. Tres editores.


Festival Eñe 2016. 1


Jorge Herralde, Irene Antón y Enrique Redel

Marta Sanz presenta esta entrevista con la advertencia de que Jorge Herralde será quien haga las preguntas a dos editores de sendas editoriales jóvenes, Irene Antón, de Errata Naturae y a Enrique Redel, de Impedimenta. Dice Herralde que ya está harto de explicar su trayectoria como editor. Dice que ya lo ha contado todo y que ahora lo que quiere es preguntar. Confiesa haberse documentado para esta charla sobre las dos editoriales. “En el principio era el verbo (el nombre), pero antes está la pulsión”. Enrique Redel explica que la pulsión por editar le dio siendo muy pequeño, cuando vendía cuadernillos que fabricaba él mismo ya con ocho años. Irene Antón sabía que quería vivir entre libros pero llegó a la edición por la vía de la lectura compulsiva y la filosofía.

¿Cómo no hablar del catálogo? Una editorial tiene tanto valor como su catálogo. Anagrama comparte algunos autores con Impedimenta, editor de Cartarescu y de literatura británica contemporánea. Redel confiesa: “Yo me formé como lector leyendo a Anagrama”. Y Herralde le devuelve el elogio y recomienda a todo el público del Teatro Fernando de Rojas que leamos Lección de alemán, una obra maestra de Siegfried Lenz, publicado recientemente por Impedimenta.
Herralde habla del fenómeno Kindergarten, que se da cuando un autor de cierto éxito abandona su pequeña editorial porque una grande le ofrece un cheque. Irene Antón dice que las pequeñas editoriales convencen a los autores ofreciendo continuidad, coherencia y apego. Destaca la labor de otra editorial independiente, Periférica, con el hallazgo de varios autores latinoamericanos de gran calidad.
Las tres editoriales del triálogo comparten la idea de catálogos transgenéricos, y aquí el fundador de Anagrama alude al nombre de su más famosa colección, “Narrativa”, como una palabra acordeón que le sirve para publicar novela, cuento, autoficción, biografía, crónica, y más.
Enrique Redel apunta que la edición en papel sobrevivirá, porque hay un público, porque el libro es un artefacto, un objeto perfecto.
Gran lección