domingo, 22 de mayo de 2016

Medardo Fraile. Cuentos de verdad


Medardo Fraile 1925-2013,

escritor de la generación de los 50, la de Sánchez Ferlosio y Martín Gaite. Gran cuentista, definía el cuento como “un puñetazo lleno de realidad posible”. Es una lectura que impresiona como en ocasiones la realidad lo hace.

Son cuentos que te dejan hipnotizado, algunos de ellos muy cortitos, con un lenguaje extremadamente cuidado, la palabra escogida, “la voz definitiva mil veces repensada”. En algunos no pasa nada, o aparentemente. Son muy buenos: Ojos inquietos, El álbum, El caramelo de limón. Me propuse leer más títulos de su obra y también indagar en su teoría sobre el cuento, en su poética. Es muy amigo de la naturalidad y la sencillez, pero a la vez, con un uso exquisito de la lengua.
 Utiliza todos los recursos de la narración: el monólogo, el diálogo, la primera persona, el narrador omnisciente, el narrador testigo dentro y fuera del relato. Son magistrales sus ideas sobre el cuento como género, sobre su doble mensaje: lo expresado más lo insinuado. Me propuse en el mismo instante en que acabé de leer sus Cuentos de verdad, leer dos de sus artículos: El cuento y su categoría literaria El cuento, ¿género menor?

En otro de los relatos, Monólogo de los sueños, utiliza un recurso que consiste en inventar un interlocutor, un hombre que le escucha en un bar, que al final no existe, se desvanece. Me ha recordado otro cuento de Rulfo, Luvina. Al final, las dos palabras que me quedan sobre este autor son ternura y humildad. Dice que hay que colocar al lector en otro plano en un momento dado del desarrollo del cuento. Escribe cuentos que son verdaderas estampas, donde el tiempo se detiene.