sábado, 9 de abril de 2016

Abril o un paseo por librerías

Abril ha cubierto las calles de la ciudad de pétalos alados y las mesas de las librerías de novedades. Llega Sant Jordi y en Barcelona se inicia con una vitalidad renovada la liturgia de la literatura. Abril ha venido para quedarse y llega siempre cargado de libros, a las librerías y a mi casa, porque en pocos días he comprado varios títulos y he apuntado algunos otros ineludibles o imperdibles, como se dice ahora.
            Durante estos días he leído la última ¿novela? De Enrique Vila-Matas, Marienbad eléctrico, que J.A. Masoliver reseña en La vanguardia: “Toda la narratividad de esta novela está en lo que tiene de vertiginoso, de continuos desplazamientos de un centro a otro para confirmar con Perec, que toda novela es infinita.” También he empezado dos libros, las memorias de Jaime Gil de Biedma, editadas por Andreu Jaume y el ensayo de Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura 2015, a quien espero conocer el próximo mayo en el CCCB.
Los Diarios 1956-1985 de Jaime Gil de Biedma son un puro gozo para los sentidos y para el entendimiento: los olores, las impresiones del estado de ánimo, la plasticidad de algunas descripciones y el descubrimiento de los procesos de escritura del poeta. Hay una voz auténtica, sincera y única. La primera persona al desnudo provoca nuevas percepciones sobre el sentido de la escritura del diario como género.
Otros títulos que he comprado son los “Ensayos selectos”, Las manos de los maestros de J.M. Coetzee, en una preciosa edición en dos tomos de Literatura Random House y la joya ilustrada por Federico Delicado del cuento “El librero” de Roald Dahl. Es como un imán que brilla en la mesa de novedades al cruzar la puerta de la librería Alibri.

Los títulos se apilan y disputan por dejarse ver ya en las mesas de las librerías. También se suceden las presentaciones en Barcelona. Esta semana acudí a la de Juan Villoro, quien reedita su libro Palmeras de la brisa rápida, una crónica de su viaje en Volkswagen a Yucatán, el país de los mayas. Fue en la librería de viajes Altaïr y editado ahora en la colección Heterodoxos. Tomé algunas notas de su charla en la sala inferior de la librería que estaba llena de gente y en la primera fila se encontraba, como siempre, su editor Jorge Herralde. Dejó caer frases como: “La representación de la realidad es mucho más interesante que la realidad misma.” O que “Los libros de viajes definen muchas veces al escritor y puso el ejemplo de Graham Greene. Estuvo tan entrañable como siempre, me dedicó el libro y me dijo que había recalado Barcelona también para preparar el estreno de una obra de teatro para noviembre en el Romea, protagonizada por Mario Gas.

El sábado pasado acudimos buena parte del Club Marina a la presentación de Polvo en la frontera, libro de relatos de Elías Gorostiaga. Allí estaba Juan Vico, poeta y novelista (autor de la antología Nómadas) quien publica también ahora su novela Los bosques imantados.


Otras novedades interesantes son las de Javier Cercas, Jesús Carrasco, Millás; y, claro, el protagonista de la semana en los suplementos culturales: Juan Marsé y su nueva novela, Esa puta tan distinguida, que aparece reseñada por los grandes José-Carlos Mainer, Vila- Matas, Carles Geli, y Xavi Ayén, entre otros. Me quedo con la cita de Mainer:
“A Marsé le sigue gustando escribir novelas porque es su forma de respirar la vida.”

Abril ha venido para quedarse