lunes, 19 de octubre de 2015

El viajero frente al mar de niebla

El Romanticismo inglés y alemán. 
Una introducción.

He vuelto a las aulas. He vuelto a los cursos de l´ Institut d´Humanitats en el CCCB. Y es que se trata del Romanticismo, el período más extraordinario de la literatura, el pensamiento y el arte europeos, imprescindible para entender la modernidad. Andreu Jaume está ya en la sala, con su elegante traje mil rayas azul y blanco que ya vistió en alguna ocasión para hablar de Shakespeare.Manipula un portátil y consigue proyectar un catálogo de obras de arte como marco de  sus palabras.

La primera imagen es el cuadro El viajero frente al mar de niebla, de Caspar David Friedrich, de 1918. Es quizá el lienzo más representativo del romanticismo alemán. Un hombre solitario contempla un paisaje confuso y difuminado (confundido con la atmósfera mental de quien contempla). Alguien contempla algo.

El Frühromantik (1795-1804) fue un movimiento ideológico que sembró el germen de la tormenta y produjo un seísmo en la inteligencia y sensibilidad alemana que determinó la evolución del Romanticismo. Las palabras del ponente se elevan con lenta sonoridad pero yo me he quedado en la niebla del viajero e intento averiguar qué piensa alguien cuando contempla un paisaje. Y entonces es mencionado Hölderlin, con su poetización del mundo y su concepto sagrado de la Naturaleza o el descubrimiento del mito de Grecia. Se trata del movimiento que convierte la teoría y el pensamiento en arte.

F. Hölderlin es el gran poeta alemán. Yo lo conozco, lo estudié para un artículo de la revista Claves de Razón Práctica, núm.238, de enero 2015: “Hölderlin o el soñador de Grecia". http://www.elboomeran.com/nuevo-contenido/647/holderin-o-el-sonador-de-grecia/http://

 Y Andreu Jaume describe al gran poeta con tres adjetivos enormes, connotativos, sugerentes: 

extraordinario, inagotable, apasionante,…

Leemos el poema “Como cuando un día de fiesta”, traducido por Eduardo Gil Bera.Se trata de un himno, un canto. Los días de fiesta eran días sagrados, de encuentro con Dios. Son una pausa contemplativa del ser humano en su reunión con lo sagrado, con el canto, con la naturaleza. Narra la gestación de la imagen del poeta como mediador entre la comunidad y lo sagrado.

Pero a nosotros poetas nos corresponde
Permanecer descubiertos bajo la tormenta divina,
Y tomar con las propias manos
El rayo del padre y entregar al pueblo,

Velado en canto, el divino don.