miércoles, 29 de abril de 2015

Volver a la honestidad, André Gide. CCCB 7

Martes, 28 de abril.  “El Arte de la novela europea s. XX. 2
De nuevo se hace el silencio en el aula 1. Jordi Llovet  nos da las buenas tardes en francés y de nuevo nos hace sonreír. Lo hace para presentar a Alain Verjat, a quien califica como responsable, ameno y sabio. Viene a hablarnos sobre André Gide. Mientras repasa las traducciones que podemos encontrar del autor francés, paseo la mirada por el público y confirmo un día más la mayoría abrumadora de mujeres y me pregunto por qué. 

André Gide (1869-1951) se convirtió en guía permanente de los autores formados en la primera mitad del siglo pasado: Camus y Sartre entre otros. Y llegó a alcanzar la categoría de ídolo de la juventud francesa. Educado en una férrea moral protestante, su condición de homosexual le supuso algunos problemas, de los que se liberó ya bastante mayor. Fue una de las primeras voces críticas contra el colonialismo, fruto de una experiencia vivida a partir de un viaje al Congo en 1927… La charla del ponente de repente se adensa en los datos y decido levantar mi pensamiento de la silla y dejarlo escapar por la ventana. Gide abandona París para viajar a Italia y a África, y yo decido irme con él. El viaje le libera de la moral inculcada en su educación, de los prejuicios.

De pronto una frase me hace regresar: Gide descubre que el artista, antes de demostrar su talento, ha de ser libre, huir, no puede estar sometido. Es entonces cuando recuerdo el ejemplar de su Diario que editó Alba Editorial en 1999 y que yace a la espera en la estantería. Otra frase: su primera virtud es la honestidad.

En 1895 publica Paludes, con un protagonista que es el Titiro de las Bucólicas. La obra es a la vez una sátira del Simbolismo y de sus propios excesos y un canto a la libertad. Confirma que es hora de salir del siglo XIX, del Romanticismo y el simbolismo etéreo. Para dejar atrás el siglo, Gide aplica un precepto suyo: con materiales antiguos haremos obras modernas, con figuras literarias antiguas fabricaremos obras nuevas. Aboca en esta obra toda la angustia existencial. Apunta que cada uno encuentra lo que le conviene, que si se contenta con la mediocridad, no le pasará nada más. Plantea como un vicio el no rebelarse, sentirse a gusto dentro de la condición propia, estancado, enjaulado.

De vuelta a casa, abro el Diario de André Gide allá por el mes de enero de 1892:
Debe (el artista), no contar su vida tal como la ha vivido, sino vivirla tal como la contará, que su retrato se identifique con el retrato ideal que anhela; más sencillamente: que sea como quiere ser.

viernes, 24 de abril de 2015

Con un saco de nueces. CCCB 6. Günter Grass. El tambor de hojalata.

Martes, 21 de abril.  “El Arte de la novela europea s. XX. 2”

“Con un saco de nueces
Quiero que me entierren,
Y con dientes novísimos.
Si se oye crujir
Allá donde yo esté
Se podrá suponer:
“es él, aún es él”


Günter Grass murió hace una semana y un día a los 87 años. Con este poema epitafio manifiesta su voluntad de ser oído, de hacer ruido más allá de la muerte.

Se dio a conocer en 1957 con El tambor de hojalata. Dice Marisa Siguán que se trata de una novela espléndida, una novela picaresca moderna. Y es que su protagonista, Oskar Matzerath, narra su vida y con ella la historia reciente de Alemania, desde principios de siglo hasta los años cincuenta. Y lo hace desde una institución psiquiátrica, con un estilo donde lo grotesco funciona como instrumento moderno.
Oskar ha decidido dejar de crecer a los tres años como protesta por el mundo adulto. Será el tambor de hojalata lo que le permita mantener cierta distancia y desprenderse de prejuicios para abordar la sexualidad o la muerte. La novela se construye en dos arcos temporales: el presente del narrador en los años cincuenta, con su vida cotidiana y el pasado, desde la concepción de su madre, con la figura de su abuela materna: Empiezo mucho antes que yo.

El protagonista se formula preguntas para encontrar el sentido de la vida. Es un superviviente y el tambor le sirve para expresarse como un acto de protesta. También le sirve de refugio porque a pesar de que hacia afuera no crece, sí evoluciona hacia dentro.

Destaca Marisa Siguán la escena extraña de la taberna de la cebolla, donde no se sirve comida sino que solo se cortan cebollas. Retrata la incapacidad para manifestar el dolor. Cada cliente, con su tabla y su cuchillo, llora con las cebollas lo que no se puede llorar sin ellas: “La lágrima esférica y humana.” 

Oskar narra a golpes de tambor. Toca contra el paso del tiempo. Es el tambor el que crea, narra, hace presente las escenas, hace presente el pasado para que no se olvide.

La ciudad contada




Relatar una ciudad es más fácil si se trata de Barcelona, cuyos ecos literarios cuentan con una extensa tradición, pero lo es más todavía si se repasa la potencia literaria de una ciudad que, en manos de grandes escritores, ha sido mucho más que mero escenario de novela para convertirse en personaje mismo. 


Y es que Barcelona se siente cómoda en el imaginario literario.

La ficción ha reflejado Barcelona desde ángulos diferentes, dando lugar a múltiples versiones de la ciudad que conforman un mosaico (o mejor dicho, un trencadís) de piezas irregulares que, sin embargo, acaban encajando a la perfección. Y forman una superficie reconocible, con personalidad propia. 

Barcelona ha conseguido crear un espacio imaginario en el que devenir ficcionalmente algunos hechos del pasado más entrañable. Baste recordar los episodios del Quijote, donde la ciudad aparece en toda su plenitud. Y otras escenas de la tradición literaria como los eternos enfrentamientos de clase, las barricadas, el Liceo, el piso de la calle Aribau, la Plaza del Diamante, las Ramblas, el Carmelo, o el Eixample diseñado en cuadrícula.

 En la disposición de la estructura urbana en cuadrículas, las manzanas no son cuadradas; ya que, para facilitar la visibilidad, en las esquinas se cortaron los ángulos en forma de chaflán. Esta imagen me llevó a pensar en un título mágico: La ciudad de las esquinas robadas. Es un título que crea misterio y que me devuelve a la obra de Italo Calvino,  Las Ciudades invisibles, con sus nombres femeninos y sus relatos sugerentes. Utiliza muchos adjetivos para las ciudades que asomaban también como creadores de atmósfera. Así, la ciudad podría aparecer a veces:  detenida, infeliz, sutil, filiforme, desvanecida, escondida, invisible, suspendida, latente, demorada, imposible, concéntrica, telaraña, abatida; quizá ser ciudad de los deseos, de la memoria, del intercambio, del trueque. Recuerdo ahora en uno de los relatos de Calvino, una ciudad periférica de sí misma, en la que el centro puede estar en todas partes y las afueras pueden estar ahí dentro. Y otra que podría ser cualquiera, donde se intercambian los recuerdos, la memoria, los deseos, los recorridos y los destinos.

Revista PDÂ


La ciudad contada, artículo aparecido en la
Revista Playa de Ákaba, n. 1



viernes, 17 de abril de 2015

Aprender a ser nadie. CCCB 5. Robert Walser. Jakob von Gunten

Martes, 14 de abril.  “El Arte de la novela europea s. XX. 2”

Mucha gente en el aula y mucho ruido. Parece que la primavera invita a compartir también literatura. Ayer conocimos la noticia de la muerte de Günter Grass, pero será el próximo martes cuando Marisa Siguán, catedrática de literatura alemana, nos hable de El tambor de hojalata.

Hoy tratamos de una novela extraña, que sigue planteando preguntas: Jakob von Gunter, que el escritor suizo Robert Walser escribió en 1909. El título es el nombre del personaje que narra en forma de diario su estancia en el Instituto Benjamenta, una escuela para formar criados y personal de servicio. Así que en apariencia podría tratarse de una novela de formación, pero el joven Jakob inicia la novela afirmando que:

Aquí se aprende muy poco, falta personal docente y nosotros, los muchachos del Instituto Benjamenta, jamás llegaremos a nada; es decir que el día de mañana seremos gente muy modesta y subordinada

El narrador describe a los profesores como permanentemente dormidos. El objetivo de este extraño instituto es que los alumnos no aprendan y si se enseña algo, es a ser un cero a la izquierda. Los alumnos se han de formar para no ser nadie. Se le da la vuelta a la idea de formación. El joven Jakob aspira a ser un cero, se niega a formarse. Es hijo de familia rica y se ha escapado de casa para ingresar en el instituto y; a partir de ahí, anularse y llegar a ser lo mínimo. Su personalidad le hace respirar solo en las regiones inferiores donde reina lo nimio, lo anónimo.

Las ensoñaciones permiten a Jakob viajar a identidades diversas. Tiene fantasías de otras vidas, algunas provocativas como el derrochador elegante que elige ser mendigo por días. Al final, una vez cerrado el instituto, y ya convertido en un cero a la izquierda, el joven narrador siente el deseo de salir a correr aventuras, de sentir emociones y no reflexiones. Los héroes verdaderos están siempre dispuestos a la acción. Buscan una libertad que solo existe a fuerza de inventarla.


Enrique Vila- Matas también recomienda esta novela: Vila-Matas sobre la novela

domingo, 12 de abril de 2015

CCCB 4. Louis-Ferdinand Céline. Viaje al fin de la noche

Martes, 7 de abril.  “El Arte de la novela europea s. XX. 2”


Ignacio Echevarría aparece risueño y relajado. El coordinador, Jordi Llovet, lo presenta como un gran intelectual y crítico literario. Hoy viene a hablar de un novelista francés maldito, Céline, y de su Viaje al fin de la noche, publicada en 1932. Apunto que se trata de la primera gran novela que transcurre en el siglo XX. Es cierto, los grandes antecedentes de Joyce y Proust narran mundos de finales del XIX. Esto me hace pensar en aquello de tomar conciencia del nuevo siglo. Tras detallar la tumultuosa biografía de Céline (antisemita declarado), a partir de su alistamiento voluntario en la I Guerra Mundial, en la que fue herido y condecorado, Ignacio Echevarría intenta explicarnos los motivos de la polémica suscitada en Francia en 2011 en el 50 aniversario de su muerte y que llevó a la no celebración.

Viaje al fin de la noche (1932) fue su primera novela. Es una obra de gran complejidad moral, ética y literaria. Carga contra la carnicería que fue la guerra del 14, contra la colonización de África, contra el progreso,… En la cuarta parte de la novela narra el descenso a los infiernos de los suburbios de París y el viaje se hace interior. El personaje se propone contarlo todo, todo el horror, va a las entrañas del cuerpo social, que son el centro de ese viaje. Es un viaje a la muerte y la muerte es la nada.
Pero me impresionan las palabras sobre la reducción del ser humano a su desnudez, sobre el concepto del “nihilismo médico”, sobre el descubrimiento del horror del cuerpo o el shock que produce lo que hay bajo la piel a quien lo tiene por oficio (cirujanos, forenses). El propio Céline ejerció como médico higienista. Hijo del positivismo y del psicoanálisis, queda atrapado por la fascinación del acto de la disección, por la nada que es el cuerpo humano, por lo que se ve bajo la piel.

La novela obtuvo una gran difusión y dinamitó la posibilidad de prolongación de la gran tradición francesa. Echevarría habla de Céline como el anti modelo de Proust: “el anti Proust”. Y es que estamos frente a un alarde de estilo, que busca dar a la escritura la naturalidad de la lengua hablada. Está ese efecto de vivacidad, de hablar completamente de la vida alrededor, de un mundo que ya es el nuevo siglo XX.

miércoles, 1 de abril de 2015

CCCB 3. Iris Murdoch El mar, el mar

Martes, 31 de marzo.  “El Arte de la novela europea s. XX. 2”

El mar resplandece bajo el suave sol de mayo. Leo este arranque desde un lugar del aula muy inusual, la fila dos. Y es que, en estos días extraños, previos a la semana santa, la sala está medio completa. Hoy, con el recién estrenado horario de verano, asisto a la lectura de otra novela extraordinaria: The sea, the sea.
¡Buenas tardes…! Y el silencio. ¿Por qué las novelas de Iris Murdoch causan adicción y provocan una lectura compulsiva? Se le nota a Andreu Jaume emoción y cierto énfasis al hablar de esta novelista de quien se confiesa admirador absoluto. Intenta ser contundente al afirmar que IM construye una teoría de la novela ejemplar, con cierta responsabilidad moral.

El mar, el mar arranca con la lentitud del mar suntuoso al romper contra las rocas. El famoso dramaturgo Charles Arrowby se ha retirado para escribir sus memorias. Ya en los primeros párrafos, aparece una dosis de intriga al percibir una presencia que se irá materializando en el devenir de la obra. A la multitud de personajes cabe añadir la casa y la presencia eterna del mar, como metáfora de lo espiritual.

Las claves de esta novela son el teatro, el enamoramiento y la obsesión por el primer amor, inocente y platónico. Y es que Charles Arrowby viene a ser un trasunto de Próspero en La tempestad, de Shakespeare, por su incapacidad para ver o escuchar a los demás. Hay un aprendizaje moral en las novelas de Iris Murdoch, una experiencia solo humana que constituye un ejemplo de averiguación íntima.
Las emociones humanas habitan en lo hondo o en la cima; en la zona i
ntermedia, solo se representan