viernes, 24 de abril de 2015

La ciudad contada




Relatar una ciudad es más fácil si se trata de Barcelona, cuyos ecos literarios cuentan con una extensa tradición, pero lo es más todavía si se repasa la potencia literaria de una ciudad que, en manos de grandes escritores, ha sido mucho más que mero escenario de novela para convertirse en personaje mismo. 


Y es que Barcelona se siente cómoda en el imaginario literario.

La ficción ha reflejado Barcelona desde ángulos diferentes, dando lugar a múltiples versiones de la ciudad que conforman un mosaico (o mejor dicho, un trencadís) de piezas irregulares que, sin embargo, acaban encajando a la perfección. Y forman una superficie reconocible, con personalidad propia. 

Barcelona ha conseguido crear un espacio imaginario en el que devenir ficcionalmente algunos hechos del pasado más entrañable. Baste recordar los episodios del Quijote, donde la ciudad aparece en toda su plenitud. Y otras escenas de la tradición literaria como los eternos enfrentamientos de clase, las barricadas, el Liceo, el piso de la calle Aribau, la Plaza del Diamante, las Ramblas, el Carmelo, o el Eixample diseñado en cuadrícula.

 En la disposición de la estructura urbana en cuadrículas, las manzanas no son cuadradas; ya que, para facilitar la visibilidad, en las esquinas se cortaron los ángulos en forma de chaflán. Esta imagen me llevó a pensar en un título mágico: La ciudad de las esquinas robadas. Es un título que crea misterio y que me devuelve a la obra de Italo Calvino,  Las Ciudades invisibles, con sus nombres femeninos y sus relatos sugerentes. Utiliza muchos adjetivos para las ciudades que asomaban también como creadores de atmósfera. Así, la ciudad podría aparecer a veces:  detenida, infeliz, sutil, filiforme, desvanecida, escondida, invisible, suspendida, latente, demorada, imposible, concéntrica, telaraña, abatida; quizá ser ciudad de los deseos, de la memoria, del intercambio, del trueque. Recuerdo ahora en uno de los relatos de Calvino, una ciudad periférica de sí misma, en la que el centro puede estar en todas partes y las afueras pueden estar ahí dentro. Y otra que podría ser cualquiera, donde se intercambian los recuerdos, la memoria, los deseos, los recorridos y los destinos.

Revista PDÂ


La ciudad contada, artículo aparecido en la
Revista Playa de Ákaba, n. 1