jueves, 23 de octubre de 2014

CCCB Lecturas sobre Shakespeare (1): As you like it


Miércoles, 22 de octubre de 2014. Vuelvo al aula 1 del CCCB. Esta vez a unas sesiones sobre William Shakespeare a cargo del editor y crítico literario, Andreu Jaume. Mis pies reconocen la sala y se detienen un momento para escanear la disposición de las sillas que quedan libres. También reconozco al público, igual de mayor y femenino que en la primavera pasada. ¿Qué se le va a hacer? La cultura como ocio para los que, ya libres de la carga laboral, hallan en estos cursos un aliciente acorde con su formación.  Tomo asiento en la segunda fila, algo inusual en mí, ya sé. Entra Andreu Jaume y al momento disipo las dudas sobre mi elección de silla. Es muy guapo y elegante, pero además habla con una voz actoral y seductora. La cadencia de las frases parecer estar perfectamente pautada.


As you like it, (A vuestro gusto) ofrece la visión de Shakespeare sobre la condición humana y, en especial, sobre las relaciones amorosas. Se trata de una alta comedia, de las tardías (1599). Considerada por la crítica  una de las comedias más maduras y donde se aprecia la evolución del autor. Shakespeare demuestra todo el virtuosismo del que es capaz, pero también podemos observar cómo aprende, cómo ensaya distintas voces e incorpora muchos de los rasgos de la convención pastoril.  Y es que As you like it trata del asunto del amor, del amor cortés. También asoma el tema del doble, de la oposición de contrarios y la confusión de identidades.
La comedia resulta una exploración de la condición humana a través de la experiencia del proceso del enamoramiento. El amor es el único motor que transforma la visión del mundo. También es una obra sobre la experiencia de la bondad y su capacidad de transformar a las personas.

La trama es muy compleja, con los típicos malentendidos, y se inicia con la perturbación del orden establecido, con la usurpación del poder y la huída del príncipe depuesto al bosque de Arden. Este lugar imaginario es el trasunto del locus amoenus y sirve como marco de reflexión para una revisión de las relaciones entre la naturaleza y el ser humano. Se dan cita las parejas de contrarios: corte/bosque, ciudad /campo, civilización/lo salvaje. Pero aquí se abre paso una nueva visión del mundo desprovista de todo elemento religioso o mitológico. En el bosque de Arden solo hay humanos que deben cazar para comer, no es edénico, hace frío.
El amor entre Orlando y Rosalinda es tan solo humano, si bien ella es la gran maga, la directora de escena. Mediante su disfraz de muchacho logra subvertir las identidades y romper los clásicos papeles de la poesía pastoril. Así, en medio de una escena dialogada arquetípica entre dos pastores irrumpe de forma inesperada Rosalinda disfrazada de muchacho (por lo que el efecto cómico es doblemente eficaz, ya que los papeles femeninos eran representados por hombres) para romper con los papeles tradicionales de la poesía clásica.


Sabemos que a Andreu Jaume le gusta mucho leer fragmentos que ilustren sus notas, y lo hace casi interpretando los papeles, con esa cadencia tan pautada y sin un solo error. Algún amago de tos, pero consigue atraer la atención del auditorio. Entonces me paro a contemplar a la primera fila a mi derecha, de mujeres en su totalidad,  que miran al lector  y todas mantienen una misma posición a modo de coreografía: el codo derecho apoyado sobre la tabla de la silla y sosteniendo con la mano la barbilla, algo meditativas, como si escucharan con los ojos, como en unos segundos de abandono, de abandono de la razón. Tal vez, soñando.

Aplausos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Juan Villoro, ¿Hay vida en la Tierra?



Editorial Anagrama
ISBN 978-84-339-9781-4

Lo vi desde el otro lado del semáforo, plantado algo más arriba del cruce de las calles de Pau Claris y Casp. Empezaba a anochecer pero pude distinguir una silueta alta, casi quijotesca, con traje oscuro y camisa clara, que hacía guardia a las puertas de la librería Laie. Era el día de la presentación de su libro, ¿Hay vida en la Tierra?, un martes de octubre en Barcelona. Era, de nuevo, Juan Villoro. Me hice el propósito firme de saludarle en cuanto el semáforo cambiase al verde y yo cruzara la calle, pero justo cuando eso iba a ocurrir, se le acercaron dos mujeres y se sumaron a su silueta con afectuosos saludos. No me moví, esperé un nuevo turno en el cruce con la esperanza de que lo dejasen de nuevo solo para saludarle sin quedarme parada apremiando para que las conversaciones se acaben.


Pero aquella charla no se acababa nunca y decidí entrar a la librería como de soslayo. Todos esperaban al escritor, casi ya no había un sitio libre. Allí estaba el editor Jorge Herralde, comentando algo a Rodrigo Fresán, el escritor-presentador del acto. También se dejó ver el crítico Ignacio Echevarría, que merodeaba entre los libros hasta que alguien le dijo que tenía una silla para él.

Villoro entró en el recinto sin dejar de saludar y lanzar cariñosas palabras a quien le esperaba dentro. Yo esperaba al escritor también pero sabía que volvería a encontrarme con el profesor de creación literaria. Y así fue. Su acento mexicano se había intensificado, pero se mantiene intacto el ritmo tan acogedor de su manera de hablar. Luego me dijo que hace algún tiempo que vive de nuevo en México. La cadencia de su voz lo delataba.

El libro ¿Hay vida en la Tierra? recoge cien artículos periodísticos, columnas con cuerpo narrativo, a la manera de los “articuentos” de Millás, a quien nombra entre sus influencias, junto a Jorge Ibargüengoitia Se trata de textos publicados en la prensa durante 16 años en medios como La jornada Semanal, Letras Libres o el periódico Reforma.
Dijo que en lugar de crear cuentos, los ha buscado en la vida ordinaria, en esa que “pasa como un rumor de fondo”.  Dijo que lo que había intentado era “narrar la vida privada de los acontecimientos públicos”. 

Apuntó que en estos artículos mezcla realidades “con la mirada de fabulador”. Habló del misterio del número 100 y de lo que tiene de obra acabada, de círculo cerrado. Dijo que la brevedad significa esconder, ocultar, condensar, no suprimir, aludir a algo que está escondido. Que Augusto Monterroso esconde el resto del cuento del dinosaurio, que debemos prefigurar en nuestra imaginación, hasta concluir en las siete palabras. Habló de la otra historia, la que debemos desentrañar.

¿Qué sucede cuando sucede lo que leemos? 

jueves, 9 de octubre de 2014

Barcelona, 1939





Eduardo, con nueve años, es el mayor de los tres, porque también estaba su hermana Marta, de cuatro, pero ella dormía todavía en el cuarto de la madre, en un colchón muy pequeño, junto a la cama. Pedro tiene seis, pero como es chico, siempre anda bajo el cuidado del hermano mayor. Cada mañana, los dos hacen todos los recados que mamá dispone: lavarse la cara y arreglar el cuarto, girar el calzón si se ha ensuciado, vestirse el pantalón corto con un tirante cruzado sobre la camisa raída o en la chaquetilla de calle, poner la leche en el jarro grande de la alacena. Pedro era el primero en bajar a la calle, doblaba a la derecha y corría empiedres arriba para llegar antes y así guardar la cola del suministro. Él ocupaba su turno en la fila, aunque a veces lo apartaban de un manotazo. Volvía a colocarse unos puestos más atrás y comprimía los puños por detrás de la espalda con toda la rabia contenida en el apretar de dientes. Una y otra vez volvía su cabeza para ver si su hermano, el tete Eduardo, asomaba por la esquina del chaflán. Los dos llevaban sus papeles de estraza y el mayor la caja de madera para las colillas, pero hoy aún no habían tenido suerte. Pedro ha recogido apenas tres y bastante apuradas. Seguro que el tete, que viene más despacio porque se detiene a cada paso a recoger mientras Periquito guarda su sitio en la cola, ya trae bastantes. Eran para el padre.

lunes, 6 de octubre de 2014

La presentación



JORGE GAMERO, LAS TRES CARAS DE LA MONEDA
Editorial Gramática Parda
Colección Gramática Narrativa

El grupo de escritores de El Laberinto de Ariadna con sede en la quinta planta de l'Ateneu Barcelonès, acoge la presentación del libro a cargo de su coordinadora, María de Luis, de la profesora y escritora Herminia Meoro y del propio autor, Jorge Gamero. Viernes, 31 de octubre 2014, a las 18 horas.
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Hace unos días, el escritor Jordi Gamero pensó en mí para que le acompañara en el acto de presentación en Barcelona de su libro de relatos, Las tres caras de la moneda. En Madrid la presentación corrió a cargo del maestro Luis Landero y en Cornellá, de mi amigo y también escritor, Eugenio Asensio. Ante tal responsabilidad, le pedí un par de días para pensar la respuesta, pero no he logrado todavía ser muy hábil en el arte de decir que no, y menos a un amigo que confía ciegamente en mí, y menos si esa presentación tiene lugar en l´ Ateneu y menos aún si se trata de esta antología de relatos.

Uno de ellos lleva por título precisamente “La presentación”. El protagonista plantea sus dudas y se pregunta por la razón de la voluntad de escribir mientras asiste como invitado a una presentación. El texto, de apenas tres páginas, nos ilustra sobre este tipo de eventos: las presentaciones en público de un libro para su promoción. Aquí es el marco narrativo para mostrar las relaciones que se establecen en el mundo editorial.

“Después, en la presentación, sus oídos han agradecido la ruptura de algunos guiones al uso, cuatro verdades y cuatro ingeniosas bromas, debe reconocerlo, estratégicamente incrustadas en el elevado discurso del editor, que echa mano de Hegel y Proust.(…) Las presentaciones, el editor lo sabe, no son más que un peaje. Aunque él, que también lo sabe, lo pagaría gustoso para que el editor lo presentara en sociedad (…) y no tendría más remedio que hacer su papel con cuatro lugares comunes que preservasen el cosquilleo de su vanidad recién estrenada”.

Jorge Gamero, “Las tres caras de la moneda”