lunes, 20 de octubre de 2014

Juan Villoro, ¿Hay vida en la Tierra?



Editorial Anagrama
ISBN 978-84-339-9781-4

Lo vi desde el otro lado del semáforo, plantado algo más arriba del cruce de las calles de Pau Claris y Casp. Empezaba a anochecer pero pude distinguir una silueta alta, casi quijotesca, con traje oscuro y camisa clara, que hacía guardia a las puertas de la librería Laie. Era el día de la presentación de su libro, ¿Hay vida en la Tierra?, un martes de octubre en Barcelona. Era, de nuevo, Juan Villoro. Me hice el propósito firme de saludarle en cuanto el semáforo cambiase al verde y yo cruzara la calle, pero justo cuando eso iba a ocurrir, se le acercaron dos mujeres y se sumaron a su silueta con afectuosos saludos. No me moví, esperé un nuevo turno en el cruce con la esperanza de que lo dejasen de nuevo solo para saludarle sin quedarme parada apremiando para que las conversaciones se acaben.


Pero aquella charla no se acababa nunca y decidí entrar a la librería como de soslayo. Todos esperaban al escritor, casi ya no había un sitio libre. Allí estaba el editor Jorge Herralde, comentando algo a Rodrigo Fresán, el escritor-presentador del acto. También se dejó ver el crítico Ignacio Echevarría, que merodeaba entre los libros hasta que alguien le dijo que tenía una silla para él.

Villoro entró en el recinto sin dejar de saludar y lanzar cariñosas palabras a quien le esperaba dentro. Yo esperaba al escritor también pero sabía que volvería a encontrarme con el profesor de creación literaria. Y así fue. Su acento mexicano se había intensificado, pero se mantiene intacto el ritmo tan acogedor de su manera de hablar. Luego me dijo que hace algún tiempo que vive de nuevo en México. La cadencia de su voz lo delataba.

El libro ¿Hay vida en la Tierra? recoge cien artículos periodísticos, columnas con cuerpo narrativo, a la manera de los “articuentos” de Millás, a quien nombra entre sus influencias, junto a Jorge Ibargüengoitia Se trata de textos publicados en la prensa durante 16 años en medios como La jornada Semanal, Letras Libres o el periódico Reforma.
Dijo que en lugar de crear cuentos, los ha buscado en la vida ordinaria, en esa que “pasa como un rumor de fondo”.  Dijo que lo que había intentado era “narrar la vida privada de los acontecimientos públicos”. 

Apuntó que en estos artículos mezcla realidades “con la mirada de fabulador”. Habló del misterio del número 100 y de lo que tiene de obra acabada, de círculo cerrado. Dijo que la brevedad significa esconder, ocultar, condensar, no suprimir, aludir a algo que está escondido. Que Augusto Monterroso esconde el resto del cuento del dinosaurio, que debemos prefigurar en nuestra imaginación, hasta concluir en las siete palabras. Habló de la otra historia, la que debemos desentrañar.

¿Qué sucede cuando sucede lo que leemos?