martes, 10 de diciembre de 2013

CONFIESO QUE HE LEÍDO


 
 
CONFIESO QUE HE LEÍDO 

Ahora que el año se acaba y pronto llegarán las listas, los balances, los nombres, las cifras, las estadísticas, los recuerdos y los olvidos, quiero compartir  aquí en petit comité la lista de unos cuantos de los libros que me han acompañado durante el 2013. Algunos por devoción, lo confieso, como es el caso de Iris Murdoch, autora que descubrí ya en el 2012 con El príncipe negro y a partir de ahí, ya no he podido dejar de leer. Otros libros han llegado a mi sillón por mera casualidad y otros por prescripción del club de lectura que comparto con amigos desde hace años y que se está revelando como un vivero de autores.
 

Dejo además unas anotaciones para cada uno de ellos, que no pretenden ser reseñas y puede que no se ajusten todas a la realidad, pero quieren ser sinceras impresiones. Con todos ellos he disfrutado y he sufrido, he aprendido y también a veces me han servido como consuelo, como escudo frente al peso de lo cotidiano.

 

 
 
Los libros que he leído durante el 2013
 

1.     La muerte de Montaigne, de Jorge Edward

2.     Relectura del Libro III, Los tres comercios, de Michael de Montaigne

3.     Fábulas del sentimiento, de Luis Mateo Díez

4.     Relectura de Volver, de Jaime Gil de Biedma

5.     El mar, el mar, de Iris Murdoch

6.     Amigos y amantes, de Iris Murdoch

7.     Las leyes de la frontera, de Javier Cercas

8.     Algo supuestamente divertido que nunca volvería a hacer, de D. Foster Wallace

9.     Una educación sensorial, de Rafael Argullol

10.  Intemperie, de Jesús Carrasco
 

11.  Paseos con mi madre, de Javier Pérez Andújar.

12.  Henry y Cato, de Iris Murdoch

13.  Ciudad abierta, Teju Cole

14.  Pudor y dignidad, de Dag Solstad

15.  Carta sobre el comercio de libros, de Denis Diderot

16.  Nómadas, de varios autores.
 
 
 

Apuntes:

1/ 2.  Montaigne se vuelve personaje en esta novela que mezcla elementos de ficción y de realidad, acaso en forma de crónica. A la parte de ficción, el narrador se refiere como “conjeturas”. Es una vuelta a la figura del creador del género del “ensayo” como tal. Es un diálogo con el maestro que le lleva a la búsqueda de lo personal. Su lectura me llevó al Montaigne original del Libro de los tres comercios. Habla de las relaciones o intercambios que se dan a lo largo de la vida: con los hombres, que engendra la amistad (la más sublime), con las mujeres, que engendra la amorosa-sexual y con los muertos a través de los libros. Hace un balance vital. Es un juego intelectual, un distanciamiento de sí mismo.

 

3. Fábulas del sentimiento. Un laberinto de personajes que dice Mateo Díez, son ejemplos de vida, con una tonalidad común. En esta obra ha reunido doce historias. Pequeñas cosas que trastocan lo que somos, sentimientos que se contraponen (amor, amistad, dolor, placer). La literatura, más allá de un refugio, es un lugar donde poder confrontar la complejidad de lo que somos.

 

4. Volver, un poemario de Gil de Biedma al que vuelvo en los días raros, Dice la contraportada que su poesía viene a ser la búsqueda y la invención de una identidad consciente “del irreparable paso del tiempo”. Pero el poeta aquí se aferra a los momentos felices que ha vivido, puede que instantes. A veces me pregunto sobre los tiempos felices del pasado, busco en la infancia, en la adolescencia y en la madurez también.

“Como libros leídos han pasado los años
 que van quedando lejos, ya sin razón de ser”

 

 

Continuará…