sábado, 23 de noviembre de 2013

A Coruña III. Xan Arias. De la Literatura.

A Coruña

La siguiente entrevista iba a ser la última de toda la serie, con un editor reconocido por su seriedad, Xan Arias, de Editorial Trifolium.  Es la mesa del fondo, a la izquierda”, me indicó a media voz la coordinadora, “tienes unos veinte minutos.”  Me acerqué con toda mi timidez a cuestas, pero sucedió que la entrevista  fue mudando hasta quedarse en una entrañable charla sobre literatura y se devoró en un soplo los veinte primeros minutos concedidos.

Se había leído tres de los cuentos porque le había llegado el manuscrito esa misma mañana y los dos primeros le habían  encantado. Del tercero, Historias del Evelyn me comentó su sorpresa por el tratamiento de la voz del narrador, que escondía  errores “buscados” de redacción. Me explicó entonces que él tiene siempre en cuenta tres aspectos: el lenguaje, la estructura y lo novedoso que pueda aparecer en lo narrado. Dice que las sensaciones no las debe dar el narrador, sino que las tiene que sentir el lector él solito, por lo que no se debe ser demasiado explícito. Abordamos el género del cuento literario y el hilo de la charla comenzó a fluir con toda naturalidad.

Coincidimos en que no es cierto que continúe siendo la novela lo que más busca el lector. También opina, como yo, que ha habido cierto resurgimiento del cuento literario. Me mencionó a Medardo Fraile, recientemente fallecido, elogiamos su obra y me dio el nombre de un discípulo del cuentista, Ricardo Martínez Conde. Recordé entonces que meses atrás, en una escapada a Madrid aproveché el trayecto en el AVE para leer un librito de cuentos que me regaló mi amiga Mercedes y fue una revelación para mí. Me avergoncé de no haberlo descubierto antes. El autor era Medardo Fraile, un escritor de la generación de los 50, la de Sánchez Ferlosio y Martín Gaite.

Le conté a Xan Arias mis impresiones al leerlo. Son cuentos que te dejan hipnotizado, algunos de ellos muy cortitos, con un lenguaje extremadamente cuidado, la palabra escogida, “la voz definitiva mil veces repensada”. En algunos no pasa nada, o aparentemente. Son muy buenos: Ojos inquietos, El álbum, El caramelo de limón. Me propuse leer más títulos de su obra y también indagar en su teoría sobre el cuento, en su poética. Es muy amigo de la naturalidad y la sencillez, pero a la vez, con un uso exquisito de la lengua. Me ha impresionado. Utiliza todos los recursos de la narración: el monólogo, el diálogo, la primera persona, el narrador omnisciente, el narrador testigo dentro y fuera del relato. He pensado que incluiré en el prólogo del proyecto de Ciudad de sombras estas ideas sobre el cuento, sobre su doble mensaje: lo expresado más lo insinuado. Me propuse en ese mismo instante leer dos de sus artículos: El cuento y su categoría literaria y El cuento, ¿género menor?

En otro de los cuentos, Monólogo de los sueños, utiliza un recurso que consiste en  inventar un interlocutor, un hombre que le escucha en un bar, que al final no existe, se desvanece. Me ha recordado otro cuento de Rulfo, Luvina. Al final, las dos palabras que me quedan sobre este autor son ternura y humildad. Dice que hay que colocar al lector en otro plano en un momento dado del desarrollo del cuento. Escribe cuentos que son verdaderas estampas. Podría yo escribir algún cuento estampa sobre la ciudad, detener el tiempo, por ejemplo, en un semáforo, en una paloma o en una conversación banal por las calles de Barcelona.

Pero volvamos a la conversación con Xan Arias:

Me dio muy buenos consejos para conseguir publicar, dirigirme a editoriales pequeñas, independientes, que busquen la calidad y no lo mercantil e intentar con ellos tener una entrevista personal. Primero enviar un mail y si no me contestan, pues llamar por teléfono.  Y sobre el oficio de editor, aquí (si haces click) una entrevista con declaración de intenciones."Soy un editor vocacional" 

Dice que el editor de verdad quiere ver la persona, ver más allá, ver la historia del autor.  Recuerdo sus palabras sobre el oficio de editor, para quien lo importante es el catálogo que va a quedar, que va a ser su verdadero legado.

 

Gracias, Xan y un saludo galaico desde Barcelona.