lunes, 12 de agosto de 2013

Diálogos, 3. Javier Marías/ Domingo Ródenas

3. Javier Marías/ Domingo Ródenas




Con motivo de la conmemoración de los cuarenta años de vida literaria de Javier Marías con la reedición de su primera obra, Los dominios del lobo (1971-2011), se celebra un encuentro en la UPF entre el escritor y el profesor de literatura, Domingo Ródenas.


Marías cumple cuarenta años de vida literaria y es otro “hacedor” de estilo literario. 
Concibe la literatura como un todo que proyecta en sus novelas, desde la mente que las narra y las piensa. No importa el argumento, la trama se reduce a una mínima expresión y es la voz que cuenta la que inunda los capítulos y rebosa en digresiones. Es un estilo que en este diálogo Domingo Ródenas califica como hipnótico, magnético.
El propio Javier Marías explica la importancia que tiene la voz que cuenta, de la dificultad de contar. Toda la parte digresiva es técnica de Laurence Sterne, (no olvidemos que Marías es el excelente traductor del Tristam Shandy) y en ocasiones, las digresiones son tan largas que parecen querer independizarse. Se establece un puente entre la voz que narra y el lector y la tensión argumental es mínima.
En su última novela, Los enamoramientos, la voz que narra es mujer, aunque para mí sigue siendo un despliegue de la conciencia. Dice que en el mismo momento de contar algo, ese algo ya se está tergiversando.
Habla de su eterna primera persona narrativa, afirma que con ella gana en verosimilitud y también en persuasión. Su narrador tiene que justificar lo que sabe, a diferencia del narrador omnisciente. Y apunta una idea que comparto y es que cada vez le cuesta más dejarse atrapar por una novela, “creérsela”. Esto debe ser cuestión de edad, de experiencia en la literatura y en el vivir.
 
Javier Marías afirma que la novela no es un artificio sino un artefacto, que tiene que resultar creíble, verosímil; más incluso que la realidad. Hay que obrar una ilusión de verdad. Vuelvo a reafirmarme en la naturalidad, en convivir con los personajes dentro de lo que les es propio y natural.