viernes, 2 de agosto de 2013

Diálogos, 2. A. Fernández Mallo/ María Kodama/ Javier Calvo

2.  A. Fernández Mallo/ María Kodama/ J. Calvo. De la originalidad



Otoño 2011.
La entrega de premios de Cosecha Eñe tiene lugar el sábado por la tarde, en el Cículo de Bellas Artes. Los diez finalistas son presentados por la directora de la revista y entrega el galardón Fernández Mallo, ganador de la última edición. El laureado es otro autor del grupo Nocilla, Javier Calvo, quien tras recibir el premio realiza una performance a dos voces con su relato, de título Nínive, realmente original. Calvo tiene ya varios libros publicados y en breve sale al mercado su novela El jardín colgante, un delirio sobre los años de la transición política. En el viaje de vuelta a Barcelona, coincidimos en el AVE, nos cruzamos en el pasillo que lleva a la cafetería del último vagón. Intento acercarme a hablar con él y felicitarle por su premio, lo intento  antes y después de tomarme el café pero se pasa el trayecto apoyado en una ventana y hablando por el teléfono móvil.

 
Por la mañana, ya en casa, llega a mis manos la revista Quimera. Un artículo (uno más) en defensa de Agustín Fernández Mallo en su polémica obra El hacedor (de Borges), remake. En este caso es Germán Sierra quien defiende la idea de que un libro pueda ser remezclado. Sin duda, María Kodama no piensa lo mismo. Los Nocilla tienen el don de la oportunidad. Ahora es actualidad el rema del remix literario. Sus partidarios (Goldsmith, Amerika) apuntan que el artista es hoy una especie de distribuidor de la cultura, quien, ante  inmensos caudales de material creativo disponible, decide seleccionar y remezclarlo con el suyo propio. Es el eterno conflicto de la originalidad. El autor del artículo concluye con la idea de que lo único que la obra de Mallo reutiliza es el marco conceptual, el título de los relatos y poemas, para vaciarlo de contenido y después rellenarlo de contenido propio.

Ah, la cultura del reciclaje ha llegado a la literatura. Cuídense bien de reciclar el material bibliográfico, se debe discriminar con mucho celo y nunca utilizarlo como si fuera propio. Los nuevos lectores están hechos a navegar por internet y picotear información saltando de pantalla en pantalla, de unos contenidos que llevan a otros. No olviden su propia voz e identidad; o lo que es en definitiva, su estilo.